Vatican Insider: Vera habló del encuentro con Milagro Sala

13 03 2017
FOTO: Dentro de la cárcel no se permite ingresar con celulares, ni cámaras 
En el medio italiano Vatican Insider, del diario La Stampa, fue entrevistado el legislador porteño de bien Común y titular de la Alameda. Aquí pasamos a reproducir el artículo.
 http://www.lastampa.it/2017/03/12/vaticaninsider/es/en-el-mundo/milagro-sala-por-francisco-volv-a-creer-en-la-iglesia-4QVRXswzFFKSHy4FXW5qkN/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter
“Milagro me dijo que ella volvió a creer en la Iglesia por Francisco, se puso el rosario inmediatamente, agradeció muchísimo, estaba muy contenta y muy esperanzada en que exista justicia”.
Revelaciones de Gustavo Vera, legislador por la Ciudad de Buenos Aires, que este sábado realizó un viaje relámpago a Jujuy. Estuvo con la líder de la organización barrial Tupac Amaru durante tres horas, en la cárcel donde ella se encuentra recluida desde hace más de un año. Su detención ha sido cuestionada por Estados Unidos y las Naciones Unidos. Y el Papa también “está preocupado”. 
El referente de la organización de lucha contra la trata de personas “La Alameda” llegó por la mañana y se fue por la noche, este sábado 11 de marzo. Recorrió los barrios levantados por Sala y su organización. Ingresó a la cooperativa textil, a la fábrica metalúrgica y al centro social. Habló con los vecinos y militantes.  
“Vi como el gobernador de Jujuy, (Gerardo) Morales llevó prácticamente a la quiebra a todas las obras, fui testigo de la destrucción del tejido social que hicieron ahí y que es inmenso”, señaló en declaraciones al Vatican Insider.
Después se trasladó, “con un grupo de compañeros”, hasta la cárcel de mujeres de Alto Comedero donde Sala se encuentra privada de su libertad desde el 16 de enero de 2016. Una prolongada detención preventiva que no ha estado exenta de polémicas.
“Estuve con Milagro más de tres horas, le llevé un rosario del Vaticano bendecido por Francisco, le llevé una estampita. La vi bastante bien, fuerte, firme y clara en sus convicciones. Me narró cómo fue toda la secuencia de la causa, cómo la trataron de quebrar moralmente, cómo trataron de hacerle operaciones a través de la familia, cómo le inventaron un montón de cuentos chinos y toda la presión que vive adentro. Cómo se ha venido manejando la causa por parte de la justicia provincial, que deja mucho que desear. Está de buen ánimo, con muchas ganas de salir a reorganizar todo”, contó más adelante.
Vera compartió el viaje con Gabriel Fucks, también diputado de la ciudad de Buenos Aires de la Corriente Nacional de la Militancia. Con ellos ingresaron “compañeros” de otras asociaciones, organizaciones y universidades. Lo hicieron por tandas, para poder hablar con la líder.
Recordó que hace pocos días el Departamento de Estado de los Estados Unidos incluyó en su informe anual sobre derechos humanos a la detención de Sala en la categoría de “arresto arbitrario”.  
Ese reporte global, correspondiente al año 2016, fue difundido el 2 de marzo último. Antes, el 21 de octubre de 2016, el Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre detenciones arbitrarias pidió la liberación de la activista social, opinando también que su prisión preventiva es arbitraria.
El caso de la referente de la Tupac Amaru ha polarizado a la Argentina. Mientras por un lado numerosos colectivos denunciaron anomalías, sea en su detención sea en su tratamiento judicial, otros sectores consideran justo que permanezca encarcelada, y la consideran ya culpable de diversos delitos, especialmente de corrupción. Aunque todavía no se llevaron a cabo los juicios.
 Vera sostuvo que las acusaciones “están flojas de papeles” y “son opinables” en varios de sus aspectos, mientras su detención se mantiene “por las dudas”. Sala es señalada por malversación de fondos, asociación ilícita y otros delitos menores. Pero según el líder de “La Alameda”, diversos requerimientos ya fueron respondidos con documentación que los jueces se niegan a reconocer.
“Ahora Morales persigue a la organización (Tupac Amaru) como si hubiera una sentencia firme y desoye todas las recomendaciones de las Naciones Unidas, del departamento de Estado de Estados Unidos, muchos organismos internacionales y nacionales con respecto a la arbitraria detención de Milagro Sala”, estableció.
Pero también quiso aclarar que el Papa jamás apañaría un acto de corrupción, que desea una justicia transparente y correcta. Aun así –ponderó- el pontífice “está preocupado por la situación judicial de Milagro Sala, pregunta por el tema y lo sigue atentamente”.
“Francisco la recibió en dos ocasiones, le ha mandado cartas, instruyó a sus amigos para que se ocupen de su libertad, nosotros estamos actuando en consonancia con su deseo y compromiso, lo cual no significa que me haya dado órdenes para que vaya a verla, con fecha y hora. Él tiene muchas cosas que hacer como Papa. Nosotros, como sus amigos, estamos ocupándonos de su voluntad”, ponderó.




Vatican Insider sobre Francisco y Argentina: voceros o amigos

7 07 2016

bandera

El Papa aclaró que su único vocero oficial está en el Vaticano, pero en Argentina persiste un debate que confunde a amigos de Francisco con portavoces institucionales. ¿Qué opina él sobre Gustavo Vera? Un mail inédito lo revela .

http://www.lastampa.it/2016/07/07/vaticaninsider/es/en-el-mundo/francisco-y-argentina-voceros-o-amigos-1yRxoUIY8z8Fc1ymZWVrqM/pagina.html

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ

CIUDAD DEL VATICANO

“No tengo voceros en Argentina”. La frase, pronunciada en estos días por el Papa, pareció convertirse en un hecho periodístico de enorme trascendencia en su país natal. Pero resultó apenas una banalidad. Siempre fue claro que la única voz oficial del pontífice es la sala de prensa del Vaticano. ¿Por qué tanta agitación, entonces? Ciertos círculos políticos parecen obsesionados no con los portavoces. Les molestan los amigos. Quienes conocen de verdad a Francisco y pueden transmitir su pensamiento. Y se han empeñado en desautorizar su voz. Una extensión de la ya denunciada, “brutal e inaudita”, campaña mediática contra Bergoglio.

“No hay más voceros, en la Argentina o en cualquier otro país, que los voceros oficiales del Papa. ¿Es necesario repetirlo? Lo repito entonces: la oficina de prensa del Vaticano es el único vocero del Papa”, dijo el líder católico al diario La Nación, en una entrevista publicada el domingo último. Un texto que pareció –más bien- la escueta transcripción de un coloquio privado, con todas las limitaciones del caso.

La pregunta del periodista Joaquín Morales Solá, que obtuvo esa respuesta, se centró en una persona específica: Gustavo Vera, referente de la organización social La Alameda y legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el partido Bien Común. Pero Francisco no quiso personalizar. Respondió genéricamente, con verdad y apegó a lo institucional.

Quienes conocen de verdad al Papa, saben que no necesita voceros especiales. Con Federico Lombardi, director de la sala de prensa vaticana, le basta y sobra. Una cosa distinta son sus amigos. Estos se encuentran en otro nivel. Con ellos mantiene un diálogo permanente, sincero y profundo. Conocen al pontífice mucho más a fondo, saben de sus preocupaciones y de sus inquietudes. Eso los hace periodísticamente atractivos. No necesitan hablar en nombre de Francisco, hablan por si mismos de aquello que ver y oyen.

Un vocero es, a menudo, víctima de un entramado protocolar. Eso lo limita y condiciona. Un amigo es libre y creativo, cualidades que el Papa valora. Así se lo manifestó esta misma semana al propio Vera, en un correo electrónico en el cual constató que “predicar con viento en contra es, en definitiva, la característica del profeta”. Le reconoció una “actitud y actividad constructiva”, pero advirtió que “sucede lo de siempre: cuando ven a alguien que construye puentes les da miedo”.

Más adelante estableció: “Sos mi amigo. Lo dije y lo digo. Te hospedás aquí (en Santa Marta ndr). Eso si: te tienen miedo porque no solo denunciás sino que construís”. Y apuntó: “Las elites selectivas le tienen terror al hecho concreto de que todos somos hijos de Dios, iguales ante la justicia y con los mismos derechos”.

En ese mismo mensaje, al cual tuvo acceso el Vatican Insider, Bergoglio dejó en claro estar bien consciente de la campaña en su contra que atraviesa varios medios de comunicación en Argentina. Lo hizo con frases incontestables: “Me viene, al final, una frase muy argentina: ‘prender el ventilador’… Creo que al ‘operativo de prensa’, organizado por algunos colaboradores del oficialismo le cabe perfectamente. Después de todo, y lo digo con tristeza, desparraman lo que tienen en el corazón. Levantar muros y ensuciar a los otros, aquí son sinónimos”.

Vera y otros personajes cercanos al Papa, como el consultor vaticano Juan Grabois, han aclarado muchas veces en público que ellos no son voceros del pontífice. ¿Por qué siguen siendo calificados sistemáticamente así por la prensa? La explicación puede encontrarse en un artículo de Jaime Durán Barba, ecuatoriano, cercano asesor del presidente argentino Mauricio Macri. Él fue el primero que habló de “voceros del Papa” para deslizar críticas hacia opiniones que considera incómodas.

Durán Barba no aprecia a Francisco, es públicamente conocido. Tanto él como Elisa Carrió, diputada nacional y compañera política de la alianza gobernante Cambiemos, no han dudado en lanzar filosas críticas contra el pontífice cuando lo consideraron políticamente necesario. O útil. Pero desde el gobierno de Macri sólo ha habido desmarques tibios. Ningún desmentido. Para todos es claro que ni uno, ni la otra, son voceros del presidente. Pero no por eso se los desautoriza. Sus voces son muy escuchadas y sirven de termómetro político para comprender lo que ocurre en el contexto del mandatario.

No es necesario ser amigo del Papa para saber con exactitud lo que él piensa sobre la política, el gobierno, la corrupción, el liberalismo salvaje, la deuda externa, el desempleo, las dificultades económicas de las familias, la ecología o el consumo indiscriminado de los recursos naturales. Basta con seguir sus múltiples discursos, que se cuentan por centenares. O, si se prefiere, leer documentos como “Evangelii Gaudium” y “Laudato Si”.

Tampoco se requiere ser un cercano asesor del Papa para poder contrastar ese pensamiento, públicamente conocido, con lo que ocurre en Argentina. En Brasil, en México o en cualquier parte del mundo. No es obligatorio tener la venia del Vaticano para sacar las propias conclusiones y transmitirlas a los demás. Este ejercicio lo pueden hacer periodistas, analistas, observadores y también, por qué no, amigos.

Francisco no tiene un problema personal con Macri. Lo aclaró él mismo. Eso no significa que esté obligado a compartir todas y cada una de las decisiones del presidente. Ni de ningún presidente. Tampoco que deba autocensurarse cuando se siente preocupado por la situación real de la gente en su país, ajustada entre “tarifazos” y preocupada por cómo llega a fin de mes. Esa preocupación, no siempre personalizable, habla de lo que Bergoglio siempre fue: un hombre que vive en un presente absoluto.

Así las cosas, la discusión argentina sobre los “voceros” del Papa parece superada por la realidad. En cuanto a sus amigos, pretender silenciarlos es tanto como querer censurar la voz del mismo pontífice. Y eso suena, más bien, a una trasnochada voluntad decimonómica.