El Obispo Carrara ofició la 14va Misa por una sociedad sin esclavos ni excluidos

El jueves 23 de septiembre se realizó la catorceava misa por una sociedad sin esclavos ni excluidos que iniciara Jorge Bergoglio justamente hace catorce años y de la cual La Alameda es una de las convocantes. La misa fue oficiada por el Obispo Carrara que denunció la esclavitud, la explotación, la indiferencia y desarrolló los conceptos que en Fratelli Tutti nos marca Francisco para reflexionar y actuar. También instó a la dirigencia política a poner en el centro de los debates y discusiones las prioridades de los últimos, los excluidos, los descartados.

La Alameda ofrendó barbijos realizados por las cooperativas del Polo Textil de Barracas con la leyenda NO A LA TRATA y también el Plan Bienal con las políticas públicas para la asistencia integral a los y las sobrevivientes de la trata y la explotación.

Aquí el momento de la ofrenda de La Alameda

Reproducimos la nota de la Agencia Télam

El obispo de Buenos Aires ofició una misa contra la trata, la explotación sexual y laboral

En el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, Gustavo Carrara ofició una misa en solidaridad con las víctimas.

Representantes de la Iglesia Católica, movimientos sociales y organizaciones de lucha contra la trata de personas pidieron este jueves por una “sociedad sin esclavos ni excluidos” y exhortaron a seguir trabajando «para abolir la explotación sexual y laboral«, en la décimocuarta edición de la Misa en Solidaridad con Todos los Excluidos y las Victimas de Tráfico y Trata de Personas.

En el Día Internacional Contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas, el obispo de Buenos Aires Gustavo Carrara fue quien ofició la misa, un acto religioso que en el pasado fue encabezado por el entonces cardenal Jorge Bergoglio.

“Nos convocamos advertidos por el Papa Francisco que hay parte de la sociedad que es no solo excluida sino también descartable”, dijo Carrara y llamó a “hacer algo por ellos, responder a la miseria humana”.

Frente a quienes asistieron a la misa en la Plaza Constitución, Carrara aseguró que los “esclavos y excluidos siguen existiendo, son muchísimos en nuestra patria” y advirtió que la pandemia del coronavirus “agudizó la pandemia de la exclusión y la trata de personas”

Por su parte, el director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la Trata y Explotación de Personas, Gustavo Vera, afirmó que esta misa tiene “un significado especial”, en la que se promueve “una comunidad organizada, en la que la misericordia se traduzca en políticas públicas concretas frente a uno de los delitos más aberrantes”.

En esta línea, Tamara Rosenberg, integrante del comité y de la Fundación La Alameda, cuyo fundador es Vera, dijo que es importante actualizar siempre las leyes ya que “el delito y el reclutamiento va mutando”.

Manifestó además que es necesario «visibilizar que la trata existe y que es importante detectarla y denunciarla”, y que “sólo se piensa en trata sexual y hay muchos casos de trata laboral que están invisibilizados”.

Por su parte, el padre Lorenzo «Toto» De Vedia, sacerdote de la parroquia de los Milagros de Caacupé de la Villa 21/24, pidió que “haya cada vez menos exclusión” y que «no existan más personas de primera, segunda o tercera”.

“Esta exclusión es el caldo de cultivo para el trabajo esclavo en talleres clandestinos, en mujeres, en prostitución, en chicos y jóvenes atrapados por la droga, en cartoneros y tantas otras”, advirtió De Vedia.

Durante la ceremonia estuvieron presentes curas de Parroquias del Decanato Boca-Barracas-Constitución, el Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia, el Departamento de Migraciones del Arzobispado de Buenos Aires y el Hogar de Cristo, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y la Fundación La Alameda, entre otros.

En tanto, Esteban Castro, secretario general de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), señaló a Télam que la misa tuvo continuidad en el tiempo porque “una parte de la sociedad continúa excluida de los derechos laborales, a la vez que la trata de personas persiste también”.

El dirigente social cuestionó a “los sectores más concentrados de la economía, los que siempre ganan y no tienen sensibilidad hacia los más humildes” y resaltó “el compromiso que tiene un sector importante de la Iglesia Católica, muy consustancial con los sectores más humildes, donde se une la fe popular y la lucha de los pueblos”.

El obispo Carrara, alentó el “análisis crítico y librar a los más frágiles de la opresión”, para pasar de “una economía de la trata a una basada en la dignidad” en la que se debatan “las prioridades de los últimos”.

Instó además a ser “buenos samaritanos” y no “indiferentes viajantes, que no distraen la mirada y aceleran el paso”.

También pidió a quienes «tienen en sus manos erradicar este delito”, votar leyes «con presupuestos adecuados para las víctimas, para tener acceso a un trabajo vivienda y profesionales que los acompañen”.

Hoy el cardenal Poli dará la Misa por las víctimas de Trata y Exclusión

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Al aire libre, en la Plaza Constitución, esquina av. Juan de Garay y Lima, se instalará hoy jueves 26 de septiembre la carpa misionera y el altar para la misa que encabezará el cardenal primado y arzobispo porteño, Mario Poli. A partir de las 17 horas Poli brindará la misa en favor de las víctimas de trata y exclusión, un modelo de iglesia en salida y callejera que el entonces cardenal Jorge Bergoglio implementó a partir del 2009 junto a la organización Alameda, que encabeza Gustavo Vera, y los cartoneros del MTE, liderados por Juan Grabois.

La duodécima misa “por una sociedad sin esclavos ni excluidos”, es el lema convocante que se enmarca en el “Día Internacional contra la explotación sexual y la trata de personas”, que se conmemora cada 23 de septiembre.

Las actividades comenzarán al mediodía con una animación misionera. A las 14 habrá una muestra por la inclusión, y a las 17 se celebrará la Eucaristía donde las organizaciones aportarán su ofrenda y oración particular.

Esta misa se celebra desde 2008 en apoyo a los esclavos en los talleres textiles y las esclavas sexuales en los prostíbulos.

El entonces cardenal Jorge Bergoglio presidió las celebraciones entre 2008 y 2012. Su sucesor, el arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Mario Poli, encabezó algunas misas sucesivas, mientras que el año pasado fue presidida por el obispo auxiliar para las villas, Gustavo Carrara, y el año anterior por el obispo auxiliar zona centro, José María Baliña.

Los organizadores religiosas y no confesionales a participar es un trabajo en red entre: las parroquias del decanato Boca-Barracas-Constitución, los equipos de sacerdotes para las Villas de Emergencia, las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor, Puerta Abierta Recreando, la Red Kawsay, el departamento de Migraciones del arzobispado de Buenos Aires, el Hogar de Cristo, la fundación La Alameda, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), el Equipo No a la Trata de la Comisión Nacional de Justicia y Paz, y la Comisión Episcopal de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes (CEMI).

El obispo villero: “La marginalidad es el caldo de cultivo de la trata”

Gustavo Carrara, el primer obispo villero del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, brindó este viernes 28 por la tarde, la misa por las víctimas de trata y esclavo

En la plaza Constitución, al aire libre, como desde hace once años ocurre la misa para respaldar a las víctimas de trata y la exclusión y reivindicar a todas las organizaciones sociales y de la iglesia que trabajan en estas temáticas como la Alameda o el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

“El Papa dice estar atentos, no pasar distraídos, estar atentos ante la marginalidad que eso es el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación”, expresó en su homilía Gustavo Carrara, el obispo villero que encabezó la ceremonia religiosa acompañado por sacerdotes de los barrios de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense.

“Jesús habla de los pequeños, habla también de aquellos que tienen hambre, Jesús dice tuve hambre y me diste de comer, todos los que sufren para Jesús con pequeños y son los más preferidos como las víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y los preferidos de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos”, agregó Carrara delante de carpa misionera y un improvisado altar con una modesta mesa de madera sin escenario.

El primer obispo de las villas designado en toda la historia del Arzobispado porteño aseguró que estamos en una «situación social que está difícil, está complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, saben que si nos unimos podemos hacer mucho por aquellos que están más sufriendo, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no termina solucionando nada; allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, que parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, si buscamos recibir, si buscamos proteger, si buscamos promover, y buscar integrar que están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea», cerró su primer homilía para las víctimas de trata y la exclusión, una misa de la que siempre participó como cura de la villa del Bajo Flores y acompañando al cardenal Jorge Bergoglio.

La Alameda llevó de ofrenda una remera de la cooperativa textil de la Alameda, y el MTE ofreció un carro de cartón del MTE. En las intenciones se pidió para que las autoridades apliquen la ley de Trata, que la reglamenten y a su vez se decomisen los bienes a la mafia para reutilizarlos socialmente.

“El iniciador fue el propio cardenal Bergoglio hoy Papa Francisco acompañando a la Alameda y MTE que han participado interrumpidamente de esta ceremonia que es en vísperas del día internacional contra la trata. Se hace en la plaza porque es un barrio donde se ve con notoriedad la sistemática violación de la dignidad humana con la exclusión y la trata”, afirmó Gustavo Vera, titular de la Alameda.

HOMILÍA COMPLETA:

Jesús cuando habla de los pequeños, habla también de aquellos que tienen hambre, Jesús dice tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, preso y me fuiste a ver, extranjero y me recibiste,  todos los que sufren para Jesús son pequeños y son los más preferidos, como las víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y los preferidos de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos.

Esta primera misa la celebró hace once años el Papa Francisco, sus palabras y sobre todo su testimonio hacían vibrar esta plaza de constitución, su clamor por los pobres y por los excluidos, hoy es un clamor que esta llega desde ahí donde está a todos los rincones del mundo.

Al comienzo de este año en la Jornada Mundial de la Paz, el Papa habló de los refugiados y migrantes como hombres y mujeres que buscan la paz, todo los que alguna u otra manera están excluidos son hombres, mujeres y niños que no quieren pasarla bien quieren vivir bien, quieren vivir con paz.

Todos ellos merecen nuestro respecto, y sobre todo que pongamos manos a la obra, que nuestro corazón se acerque, y nuestras manos se pongan a trabajar para transformar esas situaciones de injusticia en situaciones de dignidad.

El Papa es concreto, vean sus verbos que utiliza, que invitan a la acción, a poner manos a la obra, nos dice acoger, recibir, la primer actitud como ciudadanos, como comunidad es recibir, ser hospitalarios, abrir las puertas, nadie sale de su país escapando de desigualdad, de pobreza, marginalidad, o violencia como un turista a conocer, sufre el desarraigo, el no tener el pan de cada día.

En buenos aires miles y miles trabajan en la basura no porque le gusta sino porque quieren llevar el pan de cada día a su mesa. Ellos merecen nuestro respecto, cariño, admiración y nuestra solidaridad.

El Papa también dice no solo recibir sino también proteger es muy importante estar atentos, ante las situaciones de marginalidad porque ese es el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación. Por ejemplo ayudar que los migrantes tengan sus documentos para que no sean explotados o esclavizados. Cosas concretas, que ayuden a cambiar la vida, que ayuden a poner de pie. También promover haciendo de manera sencilla y eficaz como los migrantes que vienen sin saber el español necesitan aprenderlo para defenderse por eso que bueno cuando los movimientos sociales o nuestras parroquias se enseña el idioma, es un caso concreto de promover.

Lo que buscamos es integrar, y como iglesia tenemos que ser una familia que acompaña, y sienta a la mesa como una familia, y todo aquel que viene. El Hogar de Cristo muchos se pusieron de pie, y son ellos y ellas que hoy ponen de pie aquellos que están tirados, integrar para dar ese protagonismo, esa mística, que no hay nadie más que quien sufrió mucho, que sabe entender el dolor y sufrimiento de quien está mal.

Nuestra situación social está difícil, está complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, saben que si nos unimos podemos hacer mucho por aquellos que están más sufriendo, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no termina solucionando nada, allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, que parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, si buscamos recibir, si buscamos proteger, si buscamos promover, y buscar integrar que están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea.