“Este Gobierno es la dictadura del encarpetamiento”

5 12 2017

Pablo Moyano, Gustavo Vera y Hugo Moyano

El legislador porteño y titular de La Alameda, Gustavo Vera, rechazó que el secretario gremial de CGT y Secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, pueda ir preso, aunque aclaró que si llega a ser detenido “es porque le inventaron una causa”.

“Este Gobierno es la dictadura del encarpetamiento. No es que hay diálogo político consenso, sino que hay un juego de extorsión, en el que ‘Stiusolandia’, la banda de (Antonio) Stiuso está haciendo las tropelías de siempre. Pablo Moyano no se va a dejar apretar, Camioneros está acostumbrado a resistir”, sostuvo Vera en declaraciones al programa “Siempre es hoy”, que conduce Daniel Tognetti por radio Del Plata.

El diputado de la Ciudad sostuvo que hay periodistas como “Julio Blanck, Luis Majul y Joaquín Morales Solá que están haciendo editoriales como una especie de apología, porque Pablo Moyano no tiene ninguna causa”.

De todas maneras, Vera advirtió que “hay que ver si estos muchachos del Gobierno son capaces de inventar una causa hacerlo”.

El legislador porteño indicó que “el Gobierno tuvo que suspender la Reforma Pública Fiscal, se les empantanó la Reforma Laboral y la Reforma Previsional la tiene media sanción y aún le faltan cuatro diputados”.

Trump, Xi Jinping, Merkel, Macri

EL G20 Y EL RECHAZO A TRATAR CAMBIO CLIMÁTICO

Vera reveló que estuvo con Pablo Moyano en el Vaticano “el 8 de noviembre pasado cuando fue recibido por el Papa y luego hubo una cena en la Academia Pontificia de Ciencias con su titular monseñor Marcelo Sánchez Sorondo”.

“Luego Sánchez Sorondo vino al salón Felipe Vallese de la CGT, donde se hizo un acto con Pablo Moyano y otros compañeros. Ahí hubo un pronunciamiento sobre la reforma federal, pero también de otro tema que al Papa Francisco le preocupa muchísimo y que es como el Gobierno está armando la agenda para el encuentro del G20, donde están sacando temas que habían sido votados por la ONU, como por ejemplo las medidas para combatir el cambio climático y la lucha contra las nuevas formas de esclavitud”, precisó.

En ese sentido, explicó que “el país anfitrión que convoca al G20 tiene el privilegio de poder armar la agenda y agregó que “esa agenda parece que se la armó Paul Singer, porque no refleja lo que Naciones Unidad plantea”.

“Sánchez Sorondo vino con Jeffery Sachs, que es asesor de la ONU, fue enviado porque la dirección de Naciones Unidas estaba preocupada y quería ver si se estaba sacando de la agenda los temas en los que 193 países se habían comprometido en tratar, pero Sachs no fue recibido por el Gobierno. Solo lo recibieron algunos intendentes y organizaciones opositoras“, reconoció Vera en el reportaje radial con Tognetti.

EL PAPA PREOCUPADO POR LO QUE PASA EN ARGENTINA

Vera adelantó que el 12 de diciembre participará en el Vaticano de un coloquio sobre Cambio Climático y se quedará para celebrar los 81 años del Papa Francisco el 17 de diciembre, fecha en la que el Sumo Pontífice festeja de una manera muy particular.

“Generalmente se junta con los más pobres, con gente en situación de calle o ancianos, o visita alguna cárcel. Siempre a manera de servicio. Lo mismo hace en todas las celebraciones, ya sea su cumpleaños o el día del Papa. Él siempre dice que cuanto uno mas alto esta y mas responsabilidad tiene, debe servir más al pueblo y ser humilde”, señaló el legislador porteño.

Vera contó que desde que fue nombrado Papa, Jorge Bergoglio “aparte de tomar un montón de medidas contra la pedofilia y la corrupción, cerró 4.500 cuentas en el IOR (Banco del Vaticano) que estaban flojas de papeles,porque antes en el tema finanzas había una situación turbia”.

Por otra parte, afirmó que el Sumo Pontífice “sigue muy de cerca lo que pasa en Argentina y esta Conferencia Episcopal que surgió hace un mes refleja 100 por ciento lo que el Papa piensa“.

“Fijate las acciones. Tanto (Oscar) Ojea, (Fernando) Maletti, (Carlos (Tissera), (Mario) Poli, (Jorge) Lugones, son todos obispos que trabajaron estrechamente con Bergolio, tienen el mismo pensamiento, la misma concepción social que defiende la Encíclica Laudato Sí”, indicó.

Además, el titular de la Alameda prosiguió: “Esto ya se reflejó con tan solo un mes. porque la Conferencia Episcopal se pronunció contra la Reforma Laboral, cuando monseñor Ojea dijo que el trabajo no es mercancía. Se pronunció contra la Reforma Previsional , cuando Lugones la calificó como una injusticia”.

“Esta Conferencia Episcopal tuvo posiciones muy claras a la oposición de la Reforma del Ministerio Público Fiscal, que quería desmantelar los programas de acceso a la Justicia en las villas, una posición muy clara con  jueces muy probos como el juez Luis Arias. Ayer el Padre Pepe Di Paola fue a hacer una ceremonia a La Plata y le llevaron un rosario bendecido por el Papa”, explicó.

El diputado de Bien Común se refirió al magistrado platense al señalar que “quedó probada su independencia en los gobiernos de turno , porque tuvo fallos muy buenos, como con los muertos por las inundaciones en La Plata o con el rechazo a los descuentos que sufrieron los docente sen la Provincia”.

Sobre el video que difundió el Papa para proteger a los abuelos, detalló que el Sumo Pontífice dice que “la sociedad mide  su justicia social por el nivel de cuidado que le dan a los ancianos y a los niños, porque los niños son el futuro y los ancianos, la sabiduría que se transmite a las comunidades y a las nuevas generaciones”.

FRANCISCO SIGUE DE CERCA LOS PROBLEMAS EN EL MUNDO

Vera explicó también que el Papa no solo está atento a lo que pasa en la Argentina, sino que también a todos los problemas de Latinoamérica y de otras regiones como fueron sus viajes a Birmania y Blangladesh, y el deseo de querer viajar pronto a China y a la India”.

“Tan cerca sigue los problemas de América Latina que en Chile “va a tener una reunión con los Mapuches y la presidenta de ese país (Michelle) Bachelet tuvo que pedir disculpas por el maltrato de Chile a los Mapuches a lo largos de estos años”, concluyó.

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“Si publicara las cartas del Papa, Morales Solá tendría que renunciar”

9 01 2017
Abrazo de amigos : El Papa y Vera

Abrazo de amigos : El Papa y Vera

El legislador porteño denunció que está censurado en los grandes medios de comunicación y que Bergoglio y Macri “no tienen una relación amistosa”.

El legislador porteño Gustavo Vera (Bien Común), de diálogo fluído con Jorge Bergoglio, arremetió contra el editorialista de La Nación Joaquín Morales Solá y expresó su enojo con el asesor ecuatoriano del Presidente, Jaime Durán Barba.

Si publicara las cartas que me manda el Papa, Morales Solá tendría que renunciar a La Nación“, expresó vera en diálogo con Expediente Político, a raíz de que el periodista de TN advirtió que el Papa lo mandó a callar al titular de La Alameda.

Además, denunció que está censurado en los grandes medios de comunicación. “Estoy censurado en los canales. Lo sé por los periodistas amigos. En Intratables se habla de La Alameda, pero la Alameda no está. Lo mismo pasa en TN”, contó.

Por otro lado, se refirió a la relación entre Francisco y Mauricio Macri. “No tiene una relación amistosa, como no la tuvo con Cristina. Mantiene una relación institucional y trata de cuidar de alguna manera la paz social. Para Francisco la paz social es el bien común y la justicia distributiva, que significa que se cumplan las necesidades básicas”, afirmó.

Vera mantiene una relación epistolar con el Sumo Pontífice, por lo que Durán Barba lo califica como “vocero” de Francisco. “Me molesta porque este mote me lo puso Durán Barba, ese muchacho de la SIDE que no le está haciendo nada bien al país”, aseveró.

 





Vatican Insider sobre Francisco y Argentina: voceros o amigos

7 07 2016

bandera

El Papa aclaró que su único vocero oficial está en el Vaticano, pero en Argentina persiste un debate que confunde a amigos de Francisco con portavoces institucionales. ¿Qué opina él sobre Gustavo Vera? Un mail inédito lo revela .

http://www.lastampa.it/2016/07/07/vaticaninsider/es/en-el-mundo/francisco-y-argentina-voceros-o-amigos-1yRxoUIY8z8Fc1ymZWVrqM/pagina.html

ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ

CIUDAD DEL VATICANO

“No tengo voceros en Argentina”. La frase, pronunciada en estos días por el Papa, pareció convertirse en un hecho periodístico de enorme trascendencia en su país natal. Pero resultó apenas una banalidad. Siempre fue claro que la única voz oficial del pontífice es la sala de prensa del Vaticano. ¿Por qué tanta agitación, entonces? Ciertos círculos políticos parecen obsesionados no con los portavoces. Les molestan los amigos. Quienes conocen de verdad a Francisco y pueden transmitir su pensamiento. Y se han empeñado en desautorizar su voz. Una extensión de la ya denunciada, “brutal e inaudita”, campaña mediática contra Bergoglio.

“No hay más voceros, en la Argentina o en cualquier otro país, que los voceros oficiales del Papa. ¿Es necesario repetirlo? Lo repito entonces: la oficina de prensa del Vaticano es el único vocero del Papa”, dijo el líder católico al diario La Nación, en una entrevista publicada el domingo último. Un texto que pareció –más bien- la escueta transcripción de un coloquio privado, con todas las limitaciones del caso.

La pregunta del periodista Joaquín Morales Solá, que obtuvo esa respuesta, se centró en una persona específica: Gustavo Vera, referente de la organización social La Alameda y legislador de la Ciudad de Buenos Aires por el partido Bien Común. Pero Francisco no quiso personalizar. Respondió genéricamente, con verdad y apegó a lo institucional.

Quienes conocen de verdad al Papa, saben que no necesita voceros especiales. Con Federico Lombardi, director de la sala de prensa vaticana, le basta y sobra. Una cosa distinta son sus amigos. Estos se encuentran en otro nivel. Con ellos mantiene un diálogo permanente, sincero y profundo. Conocen al pontífice mucho más a fondo, saben de sus preocupaciones y de sus inquietudes. Eso los hace periodísticamente atractivos. No necesitan hablar en nombre de Francisco, hablan por si mismos de aquello que ver y oyen.

Un vocero es, a menudo, víctima de un entramado protocolar. Eso lo limita y condiciona. Un amigo es libre y creativo, cualidades que el Papa valora. Así se lo manifestó esta misma semana al propio Vera, en un correo electrónico en el cual constató que “predicar con viento en contra es, en definitiva, la característica del profeta”. Le reconoció una “actitud y actividad constructiva”, pero advirtió que “sucede lo de siempre: cuando ven a alguien que construye puentes les da miedo”.

Más adelante estableció: “Sos mi amigo. Lo dije y lo digo. Te hospedás aquí (en Santa Marta ndr). Eso si: te tienen miedo porque no solo denunciás sino que construís”. Y apuntó: “Las elites selectivas le tienen terror al hecho concreto de que todos somos hijos de Dios, iguales ante la justicia y con los mismos derechos”.

En ese mismo mensaje, al cual tuvo acceso el Vatican Insider, Bergoglio dejó en claro estar bien consciente de la campaña en su contra que atraviesa varios medios de comunicación en Argentina. Lo hizo con frases incontestables: “Me viene, al final, una frase muy argentina: ‘prender el ventilador’… Creo que al ‘operativo de prensa’, organizado por algunos colaboradores del oficialismo le cabe perfectamente. Después de todo, y lo digo con tristeza, desparraman lo que tienen en el corazón. Levantar muros y ensuciar a los otros, aquí son sinónimos”.

Vera y otros personajes cercanos al Papa, como el consultor vaticano Juan Grabois, han aclarado muchas veces en público que ellos no son voceros del pontífice. ¿Por qué siguen siendo calificados sistemáticamente así por la prensa? La explicación puede encontrarse en un artículo de Jaime Durán Barba, ecuatoriano, cercano asesor del presidente argentino Mauricio Macri. Él fue el primero que habló de “voceros del Papa” para deslizar críticas hacia opiniones que considera incómodas.

Durán Barba no aprecia a Francisco, es públicamente conocido. Tanto él como Elisa Carrió, diputada nacional y compañera política de la alianza gobernante Cambiemos, no han dudado en lanzar filosas críticas contra el pontífice cuando lo consideraron políticamente necesario. O útil. Pero desde el gobierno de Macri sólo ha habido desmarques tibios. Ningún desmentido. Para todos es claro que ni uno, ni la otra, son voceros del presidente. Pero no por eso se los desautoriza. Sus voces son muy escuchadas y sirven de termómetro político para comprender lo que ocurre en el contexto del mandatario.

No es necesario ser amigo del Papa para saber con exactitud lo que él piensa sobre la política, el gobierno, la corrupción, el liberalismo salvaje, la deuda externa, el desempleo, las dificultades económicas de las familias, la ecología o el consumo indiscriminado de los recursos naturales. Basta con seguir sus múltiples discursos, que se cuentan por centenares. O, si se prefiere, leer documentos como “Evangelii Gaudium” y “Laudato Si”.

Tampoco se requiere ser un cercano asesor del Papa para poder contrastar ese pensamiento, públicamente conocido, con lo que ocurre en Argentina. En Brasil, en México o en cualquier parte del mundo. No es obligatorio tener la venia del Vaticano para sacar las propias conclusiones y transmitirlas a los demás. Este ejercicio lo pueden hacer periodistas, analistas, observadores y también, por qué no, amigos.

Francisco no tiene un problema personal con Macri. Lo aclaró él mismo. Eso no significa que esté obligado a compartir todas y cada una de las decisiones del presidente. Ni de ningún presidente. Tampoco que deba autocensurarse cuando se siente preocupado por la situación real de la gente en su país, ajustada entre “tarifazos” y preocupada por cómo llega a fin de mes. Esa preocupación, no siempre personalizable, habla de lo que Bergoglio siempre fue: un hombre que vive en un presente absoluto.

Así las cosas, la discusión argentina sobre los “voceros” del Papa parece superada por la realidad. En cuanto a sus amigos, pretender silenciarlos es tanto como querer censurar la voz del mismo pontífice. Y eso suena, más bien, a una trasnochada voluntad decimonómica.