El juez Lijo defendió el Polo Textil

4 06 2019

Juez Ariel Lijo

En el Senado Nacional, el juez federal Ariel Lijo señaló su preocupación por el vaciamiento de la única política pública con salida laboral en favor de las víctimas de trata y defendió el decomiso de bienes a la mafia con reutilización social.

La trata como delito de lesa humanidad es una propuesta del Papa Francisco que se convirtió en su magisterio, en el año 2016, a partir de un coloquio de jueces y fiscales, en la Academia Pontificia de Ciencias y Ciencias Sociales. Desde entonces que alguno de los que participaron de ese coloquio en el Vaticano tomaron la propuesta del Papa jesuita y argentino para hacer realidad que la trata sea considerada por la ley delito de lesa humanidad.

A partir de una jornada encabezada por el senador nacional por la provincia de La Pampa, Daniel Lovera , es que en el momento de su discurso, el juez federal porteño, Ariel Lijo, protestó por el vaciamiento del Polo Textil “que está haciendo el INTI justamente es la salida laboral a las víctimas de trata” y explicó además la experiencia del decomiso de maquinaria entregadas al pueblo Q’om en la provincia del Chaco “fue con Julio Piumato (secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación que estaba sentado en primera fila) y la Alameda que se pudo trasladar la maquinaria que antes era usada para someter y esclavizar y luego sirvió para dar dignidad a un pueblo muy marginalizado”.

En este encuentro en el Senado Nacional se encontraba el director de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), Pedro Américo Furtado de Oliveira; el fiscal Anti-Trata, Marcelo Colombo; el juez de Cámara de Tribunal Oral Nº 1, Ricardo Basilico; el diputado nacional, Daniel Arroyo, como otros senadores nacionales, miembros de la iglesia católica y ong’s antitrata.   

Anuncios




El INTI vacia el Polo Textil para víctimas de trata

21 05 2019

Costureros en la puerta del Polo Textil

Jueces, fiscales y hasta Acción Católica enviaron nota al titular del INTI, Javier Ibáñez, para que no avance en el vaciamiento de la única política pública de reinserción laboral para víctimas de trata y explotación. Los organismos internacionales del Trabajo, OIT, y migrantes, OIM, fueron notificados del retroceso provocado por el gobierno de Cambiemos. 

La OIT (Organización Internacional del Trabajo), la OIM Cono Sur y Argentina (Organización Internacional para los Migrantes), jueces federales, fiscales federal, el Consejo Federal de Trata y hasta Acción Católica están preocupados por el vaciamiento del Polo Textil, en el barrio porteño de Barracas, por ser la primer y única política pública para víctimas de trata y explotación que salieron de talleres clandestinos o prostíbulos.

Nota recibida en OIT

Este retroceso lo encabeza Javier Ibáñez, titular del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), quien retiró a todo su personal técnico del Centro Demostrativo de Indumentaria (CDI), como se conoce formalmente al Polo, que tiene un tamaño de mil metros cuadrados, con 40 costureros y 180 maquinas. 

“Esto significa que los costureros ya no contamos con los técnicos en diseño, arreglo de maquinas, en lo administrativo, para la proyección económica, como  comercial todas aéreas claves para el funcionamiento del Polo frente a una industria que el 80 por ciento produce en talleres clandestinos, con trabajo esclavo, sin respecto de las leyes laborales o el pago de impuestos, con empresas que ganan licitaciones del Estado sin tener empleados o acreditado solo uno, encima todo esto en el marco de la brutal caída del consumo y la inflación que no para”, reflexionó Ezequiel Conde, miembro de la Alameda y una de las textiles en el Polo.

Nota en OIM

Asimismo el INTI retiró de su organigrama al CDI y esto fue justiciado por el propio titular del INTI en una reunión con los costureros. “Ibáñez nos chamuyó con el empredurismo y el sí se puede, pero ellos en los hechos ya dejaron la política pública abandonada, se retira el Estado, entonces tenemos una libertad en realidad falsa, porque nos bloquearon los teléfonos de las oficinas, no nos permiten ir a otros sectores del Polo, y lo único que dejan es un personal de seguridad privada para abrir y cerrar la puerta”, agregó Conde, quien no se olvida que este es el segundo recorte del INTI, el primero sucedió hace dos años atrás con el despido de 256 trabajadores, entre ellos del Polo Textil el delegado gremial y técnico, Néstor Escudero.

Asimismo, la Corporación del Sur, a cargo de Karina Spalla, también se le dirigió una nota por el vaciamiento del Polo Textil, porque de este organismo depende el predio y figuran como creadores de esta política pública, que en su momento fue inédito además por poder unir organismos del Estado nacional, porteño, justicia y trabajadores.

Juez Torres, ascendido a la Corte Bonaerense

Por otro lado, quien puso el grito en el cielo, fue el juez federal porteño que en el año 2008 decomiso la maquinaria de una fábrica esclavista y la entregó en comodato para la ayuda a los costureros.

“El Polo Textil es sanador y da dignidad”, así definió Sergio Torres, que hace días atrás fue ascendido a la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires. Torres se refirió al Polo Textil de Barracas, en un encuentro del Equipo No a la Trata en la sede de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).

Asimismo el magistrado, ascendido al máximo tribunal bonaerense, le dirigió una nota al titular del INTI, señalando su “preocupación porque mucha de las maquinas en el Centro son producto del secuestro en el marco de la causa 7.786/08, en el juzgado Nº 12” y de la que “considera de suma importancia que siga el centro bajo un régimen laboral acorde a la ley”.

Fiscales de PROTEX Colombo y Mangano

A la oficina de Ibáñez en el INTI también llegó una nota de preocupación firmada por los titulares de la Fiscalía Anti-Trata. Marcelo Colombo y Alejandra Mangano señalan que el Polo Textil “constituye un espacio de reinserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad”, y le recordó las palabras del ingeniero Enrique Martínez, ex presidente del INTI, que dijo el día de la inauguración del Polo “se trata de una planta textil preparada para la instalación de cooperativas de trabajadores costureros”.

Estos fiscales además lograron hace pocos días que se aprobara una nota en defensa del Polo Textil por el Consejo Federal de Trata y Explotación, que va dirigir la misma una carta al Comité de Trata que depende de Marcos Peña, titular de la Jefatura de Gabinete de Ministros.

Los titulares de la Procuraduría sobre Trata y Explotación (PROTEX) señalaron que el INTI también es depositario judicial de las maquinas entregadas por el juzgado federal Nº 4, a cargo de Ariel Lijo, en el expediente 3692/2013 quien expresó en un fallo que “no tiene sentido que las maquinarias secuestradas se mantengan ociosas hasta el momento en que se dicte sentencia definitiva, mientras las víctimas se encuentran desocupadas y sin sustento”.

Por otra parte, Acción Católica Argentina (ACA), dirigió una nota, con la firma de su titular Rafael Corso, al presidente del INTI, donde explica que se reunieron con “trabajadores del Polo Textil y de la Fundación Alameda que nos han relatado que no queda personal técnico que administre la política pública como venía sucediendo desde hacía una década”, y hasta escucharon al “propio juez federal, Sergio Torres, que nos dejó un panorama que nos ha dejado muy preocupados sobre la falta considerable de políticas de Estado para revertir la plaga de la trata, el trabajo esclavo y la desocupación y por ello solicitamos todas las medidas posibles para no dejar el Polo Textil librado a la buena voluntad solo de los trabajadores de las cooperativas si no que el Estado se haga cargo de sus funciones en favor del bien de toda la comunidad y sobre todo los más vulnerables. Como el magisterio del Papa Francisco nos ha enseñado la trata de personas es un delito de lesa humanidad que daña en primera medida a la víctima, pero también a toda la sociedad”.





Peligro de cierre del único Polo Textil para ex víctimas de trata y esclavitud

7 05 2019

Costureras en el Polo

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) está vaciando la única política pública con salida laboral para víctimas de trata y trabajo esclavo. Ejemplo para el mundo hoy se encuentra a pasos del cierre.

Este lunes 6 de mayo, por primera vez, cerró sus puertas tras una década de vida el Centro Demostrativo de Indumentaria (CDI), más conocido como Polo Textil, ubicado en el barrio porteño de Barracas. No pudieron trabajar los costureros que conformados en cooperativas salieron de talleres clandestinos o fueron despedidos de fábricas.

Los costureros no se quedaron de brazos cruzados esperando ver que peligra su fuente laboral, y la única política pública del Estado nacional y porteño con salida laboral para las víctimas de trata y trabajo esclavo. Una comitiva fue este lunes 6, a la sede central del INTI en av. General Paz y Constituyentes. Allí dejaron una nota al presidente del INTI, Javier Ibañéz. Hoy, martes 7 de mayo, por la mañana, se hizo presente Ibañez en el Polo Textil. Pero no dejó certezas de solución. Es más el Polo se encuentra formalmente fuera de la estructura del INTI y hoy destina un solo empleado, por ello que desde las cooperativas textiles señalamos que es un vaciamiento con destino en cierre.

Comitiva de costureros en el INTI

Ezequiel Conde, de la cooperativa de la Alameda, señaló que “desde la ‘reestructuración’ de las nuevas autoridades del organismo, el Polo Textil, no está dentro de la estructura formal del mismo, y hoy cuenta solo con un empleado, cuando hasta hace un mes eran cuatro, que cumplían distintas funciones relacionadas con el acompañamiento y asesoramiento de las cooperativas, así como también el canal de entrada de proveedores y clientes, el mantenimiento de las maquinarias, y la relación con otros organismos. Pero claro en un contexto donde hubo más de 256 despidos en el INTI, entre ellos nuestro compañero Néstor Escudero delegado gremial y con funciones en el Polo, es que entendemos que ahora vienen por el cierre definitivo”.

El Polo Textil funciona desde el año 2009 y nació como iniciativa de la Fundación  Alameda, después del fallo del juez federal, Sergio Torres (hoy miembro de la Corte Suprema de la Provincia de Buenos Aires), que por primera vez incauta bienes a los esclavistas textiles para destinarlos a la reutilización social en mano de las víctimas.

El INTI comandado en ese momento por el ingeniero Enrique Martínez y la Corporación del Sur (entidad del Gobierno porteño) fueron los organismos por los cuales se articuló la creación del Polo Textil con las maquinarias incautadas a los esclavistas, y con el fin de tener una primera iniciativa de reinserción laboral digna de las víctimas.

EJEMPLO A NIVEL INTERNACIONAL

El día de la inauguración del Polo estuvieron presentes funcionarios de la embajada de Estados Unidos y Venezuela, la titular entonces de la Defensoría del Pueblo porteña, Alicia Pierini, además de varios dirigentes y funcionarios de distintas áreas nacionales y de la Ciudad.

A lo largo de estos diez años el Polo tuvo visitas, en cuatro oportunidades con más precisión, de diplomáticos estadounidenses, a su vez es una experiencia destacada como positiva por otros Estados como en coloquios internacionales en defensa de derechos humanos o en encuentros jurídicos donde se destaca el fallo del juez Torres como jurisprudencia en beneficio del bien común y a la vez el combate al crimen organizado.

A su vez diversos medios de comunicación nacional e internacional han registrado al Polo como una iniciativa positiva para la sociedad.

Entrada al Polo

Sin embargo, el lobby de las grandes marcas hizo que el Estado deje aislado al Polo Textil sin acompañamiento en términos de mejores recursos, planificaciones y relación interdisciplinaria para que sea un verdadero puente para que las víctimas del trabajo esclavo tengan la oportunidad de tener un trabajo digno.

No sólo vacían el Polo Textil, sólo en la Ciudad de Buenos Aires tenemos la triste cifra de más de 10 niños carbonizados en talleres clandestinos, la última muerte en diciembre una chica de 11 años, y esto es solo contando los casos que llegaron a tener alguna cobertura mediática, los que no llegaron a ser noticia murieron en el olvido de un Estado que no le interesa los trabajadores ni los niños, solo protege y garantiza el lucro de las grandes marcas de ropa, y hoy embate de nuevo contra la única política pública, en vez de replicarla.





La clandestinidad mata. Muere una menor en un taller textil

13 12 2018

La clandestinidad de la industria textil le quitó la vida a una nena de 11 años. En el barrio de Mataderos la falta de políticas públicas del Estado para combatir la esclavitud empresarial provoca la novena muerte en un taller textil clandestino en la Ciudad que gobierna el PRO.

Mariana Ramos, una niña de 11, falleció este domingo producto de un incendio en el taller clandestino de costura donde vivía junto a su familia en el barrio porteño de Mataderos.

El Estado porteño lleva sobre sus hombros nueve víctimas fatales producto de una industria textil que el 78 por ciento de su producción se basa en la clandestinidad con tráfico de personas y reducción a la servidumbre.

Militantes de la Alameda se acercaron a la casa-taller, ubicada en Cañada Gómez 2765, no había consigna policial, ni faja judicial alguna, sólo habían bajado la persiana metálica y semidestruida y el pasillo lateral de la edificación, que comunica varias viviendas, con rastros de las llamaradas de fuego.

Uno de los vecinos contó a Página/12 que el incendió se desató alrededor de las nueve de la mañana en la habitación donde dormía la nena con su mamá y su hermano de 4 años. En la otra habitación, viven la tía de la nena con su pareja y tres hijos. Y al frente, están las máquinas de costura, y los cortes de tela que recibió unos días antes, que no llegaron a ser afectados por el incendio.

Desde la Alameda creemos que la investigación judicial debe descubrir quien proveía de telas y maquinaria a este taller textil clandestino e ir justamente sobre los fabricantes que tercerizaron la producción.

La muerte de Mariana vuelve a mostrar que la política pública para reconvertir la industria textil esclavista aún no sucedió pese a que se acumula la tercer tragedia en la Ciudad que hace más de una década gobierna el PRO.

Por eso insistimos a los organismos del Estado en seguir replicando la única experiencia de incautación de maquinaria a talleres textiles clandestinos reutilizadas para construir el primer Centro Demostrativo de Indumentaria.

Asimismo, venimos impulsando dos proyectos de ley, uno que es la auditoria de marcas, que significaría la presentación del listado de costureros que los proveen, y la ley de proveedores del Estado, que como venimos informando más del 70 por ciento de los proveedores del Estado porteño son empresas sin empleados, lo que demuestra que en realidad son empresas fantasmas que sirven de fachada para ocultar la clandestinidad de talleres de la muerte, sea por incendios, o enfermedades como tuberculosis.





En el INTI 260 despidos. Resisten los trabajadores

27 01 2018

El INTI (Inst. Nac. de Tecnología Industrial), un organismo del Ministerio de Economía Nacional, despidió 260 trabajadores, un 10 por ciento del personal.

Los trabajadores pasaron toda la noche en el predio de av General Paz y Constituyentes y están en asamblea permanente para revertir estos despidos que se traducen en hambre para ellos y sus familias.

costureros de talleres clandestinos en el CDI

Con el construimos el primer  para victimas del .

Néstor Escudero con los anteojos en la cabeza

En la foto delegado sindical de ATE en el Centro Demostrativo de Indumentaria ubicado en el barrio de Barracas A su vez Escudero es uno de los miembro más antiguos de la Alameda.





El Polo Textil de la maquinaria incautada a talleres clandestinos

27 07 2016

Informe de Telenoche con Néstor Escudero de la Alameda sobre el Polo Textil de Barracas que se creó en una articulación de la Alameda, el INTI y el GCBA en el año 2009 con maquinaria incautada por vía judicial a talleres textiles esclavistas.

El informe fue realizado por Federico Wiemeyer (@wiemeyer) en abril 2016.





Premio ADEPA por: “Ropa sin esclavos: renacer en las cooperativas textiles libres de trata”

2 01 2016

la nacionEn la 26 edición de los premios que entrega la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) a la excelencia periodística, donde participaron 550 periodistas, fotoperiodistas y dibujantes de todo el país, con un total de 1150 trabajos presentados, entre ellos hubo una mención especial en la categoría Derechos humanos al periodista Mauricio Giambartolomei por su trabajo titulado “Ropa sin esclavos: renacer en las cooperativas textiles libres de trata”. 

Aquí la nota premiada que refleja el trabajo de la Alameda a través de su textil, Soho cooperativa y el Centro Demostrativo de Indumentaria de Barracas.  

http://www.lanacion.com.ar/1804098-ropa-sin-esclavos-renacer-en-las-cooperativas-textiles-libres-de-trata

 

Los emprendimientos gestionados por los trabajadores se convierten en espacios donde las víctimas del maltrato logran una continuidad laboral digna en la industria textil; cada vez más diseñadores los contratan. 

Si supieras que tu teléfono celular fue producto de un arrebato en el subte, ¿lo usarías para whatsappear tranquilamente con tus amigos? O si te dijeran que el estéreo del auto está manchado con sangre, ¿podrías manejar por la ciudad y escuchar música sin culpa? Y si tus camisas, remeras, jeans o vestidos fueron confeccionados por inmigrantes reducidos a la servidumbre, sometidos a jornadas laborales de 16 horas, hacinados en pequeñas habitaciones, despojados de su documentación y mal alimentados, ¿sentirías la libertad de mirarte al espejo? Tal vez ha llegado la hora de preguntarse: ¿quién hizo esa ropa? 

Se estima que en toda el área metropolitana los “talleres del sudor”, o “talleres esclavos”, son abastecidos por una red de 30.000 obreros costureros, en su mayoría provenientes de Bolivia. Sólo en la ciudad de Buenos Aires estarían asentados al menos 3000 espacios clandestinos donde se confeccionan miles de prendas por semana. Hay quienes arriesgan que el 80% de la indumentaria que circula por todo el país proviene del circuito ilegal.

Se estima que en toda el área metropolitana los “talleres del sudor”, o “talleres esclavos”, son abastecidos por una red de 30.000 obreros costureros .

Hacinamiento, esclavitud y muerte son las tres palabras que resumen cada una de las historias de este tipo, desde el incendio del 30 de marzo de 2006 en Caballito, en el que fallecieron cuatro menores y dos adultos -y que originó una ola de denuncias e inspecciones- hasta el del 27 de abril pasado en Flores, donde perdieron la vida dos niños, de 7 y 10 años.

la nacion 2Detrás de las tragedias, sin embargo, renace una nueva forma de entender la industria textil y que podría convertirse en la punta del iceberg para barrer el trabajo esclavo: las cooperativas, llamadas a ser la red de contención de obreros costureros que padecieron malos tratos y sometimiento.

Un nuevo paso hacia ese concepto se dio hace dos semanas en el Mercado de Economía Solidaria Bonpland, en Palermo, donde se realizó el desfile “Ropa Limpia. Libre de trabajo esclavo”. Participaron 20 marcas de diseñadores independientes que comenzaron a abastecerse en las cooperativas Mundo Alameda, Lacar, Soho y otras que funcionan en el Centro Demostrativo de Indumentaria de Barracas (CDI), bajo la órbita de la Fundación Alameda y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI). Son ellos los primeros clientes que intentan ser la locomotora de la revolución.

Hacinamiento, esclavitud y muerte son las tres palabras que resumen cada una de las historias de este tipo.

“El cambio tiene que empezar por los chicos”, le dice Tamara Rosemberg a LA NACION mientras muestra las remeras de la serie Heroicotoons con las imágenes estampadas de Belgrano y San Martín. Son dibujos de Luciano Giraldez y fueron diseñados “pensando en los chicos que usan las remeras de superhéroes”.

La cooperativa, que ya tiene su marca propia y confecciona prendas de la marca No Chains (Sin cadenas), con presencia en varios países, tuvo sus primeros clientes en 2005 y hoy fabrica los productos de 25 diseñadores. “Muchos de ellos venden en el interior. Algunos estaban en el circuito de los talleres clandestinos y se pasaron a las cooperativas”, agrega Tamara, una de las fundadores de La Alameda.

lanacion 3La Fundación, que funciona en una antigua casona de la esquina de la avenida Directorio y Lacarra, en Flores, comenzó siendo un Centro Comunitario debido a las urgencias de los vecinos autoconvocados en el parque Avellaneda desde diciembre de 2001. Las primeras actividades fueron un comedor, clases de apoyo escolar para los niños y un taller de desarrollo infantil.

“Venían muchas mujeres bolivianas que habían llegado al país engañadas para trabajar en talleres esclavos. Eran reducidas a la servidumbre, les retenían la documentación y les decían que acercarse a los argentinos «era peligroso»”, recuerda Tamara.

Primero con subsidios, luego con fondos propios, comenzaron a comprar máquinas textiles para producir y generar puestos de trabajo.

En una de ellas está Olga Cruz, especialista en la terminación de los cuellos y los dobladillos de las remeras, que se realizan con las máquinas collareta y recta. “Cuando empecé en la cooperativa pensé que siempre sería ayudante y ahora manejo todas las máquinas. Ascendí”, dice, riendo tímidamente.

En ese taller esclavo trabajaba de 7 a 22; tenía que cocinar, limpiar las prendas y asear toda la casa.

Olga es una de las que participaba de las reuniones del parque Avellaneda. Cuando llegó al país le pagaban cinco centavos por prenda; hoy gana entre $ 45 y 55 por hora. “Vine como cualquier inmigrante, pensando en un futuro mejor, con dos hijos y la idea de nunca abandonarlos. Pensé que iba a encontrar un trabajo digno, como lo decían en muchas radios. Ofrecían pagar en dólares, casa y comida. Pero cuando llegué me encontré con otra realidad”, recuerda.

En ese taller esclavo trabajaba de 7 a 22; tenía que cocinar, limpiar las prendas y asear toda la casa. “No entendía por qué la gente trabajaba sin moverse de la máquina. ¡Les tenía que servir el desayuno y el almuerzo allí mismo!”

La historia de Luis Fernando Calle es parecida, como la de cientos de sus compatriotas que fueron arrancados de su país. En 2012 llegó a la Argentina desde La Paz junto a su esposa. Cuando el colectivo los dejó en Liniers una combi los esperaba para trasladarlos a un taller de González Catán. Luego, el encierro, y nada más. “Mi mujer se hizo la enferma y nos pudimos escapar. Dejamos todo porque no había otra forma de salir de eso”, explica.

Olga Cruz

Olga Cruz

Hace un mes que trabaja en Mundo Alameda con un sueldo que le alcanza para alquilar y ahorrar. Está terminando un lote de remeras No Chains, pero se toma una pausa para compartir los momentos agrios que vivió. “Toda la producción del taller iba a La Salada; teníamos que abastecer tres ferias por semana y entregar 100 camperas por día cada uno. Desayunábamos y almorzábamos en las máquinas, no nos pagaban con dinero, sino que nos daban la mercadería que necesitábamos y a fin de año entregaban algo de plata. Era terrible. Nunca había visto eso”, cuenta.

Causas y procesamientos

En la Justicia Federal hay un total de 51 procesamientos por explotación en talleres textiles de todo el país. Por trata laboral hubo 16 sentencias condenatorias: diez corresponden a talleres textiles, cuatro a explotación agropecuaria, una a servicio doméstico y una al comercio.

En la ciudad de Buenos Aires, en tanto, existen dos sentencias por reducción a la servidumbre en talleres del mismo rubro y previas a la Ley de Trata de Personas (26.364), sancionada y promulgada en abril de 2008, modificada en 2012 y reglamentada, con sus cambios, en enero de este año.

En 2013 La Alameda denunció la existencia de 200 talleres clandestinos. La presentación la realizaron el legislador de Bien Común, Gustavo Vera (que es además presidente de La Alameda y de la Comisión Especial de Trata de la Legislatura) y Julio Piumato, secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación. Desde ese año, hasta hoy, la Fundación La Alameda denunció más de 500 direcciones en las que habría explotación laboral. El uso del potencial no es antojadizo ya que en la mayoría de los casos la eventual falta de pragmatismo de la Justicia impidió comprobarlo.

En la Justicia Federal hay un total de 51 procesamientos por explotación en talleres textiles de todo el país.

Luis Fernando

Luis Fernando Calle

Las “talleres del sudor” se detectan por las denuncias que La Alameda recibe vía mail, a través del blog de la ONG, por teléfono o en la Legislatura. A todas se les da curso a través de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex), creada en abril de 2013 en reemplazo de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas. Si la demanda es personal, y si el caso lo requiere, actúa el equipo del Programa Nacional de Rescate a Víctimas de Trata para evaluar la situación y disponer si la persona damnificada queda bajo su órbita y necesita algún tipo de asistencia especial.

Otras alternativas de contención e integración son posibles. En el CDI de Barracas funcionan siete cooperativas textiles y al menos otras 20 ya pasaron por allí. En promedio, permanecen tres años hasta que logran afianzar los lazos con sus clientes, aunque el período de tiempo puede extenderse. Luego es el momento de volar, para continuar con el trabajo en un espacio propio.

Allí, entre cumbia boliviana, retazos de telas y rollos de hilos hay mujeres y hombres que trabajaron en talleres clandestinos. Algunos cooperativistas están a cargo de las máquinas que hasta hace unos meses atrás operaban en el hacinamiento de un cuarto pequeño; el CDI suele ser el depósito judicial de indumentaria y maquinaria confiscada en allanamientos textiles. En uno de los pasillos hay 10.000 jeans para terminar provenientes de un operativo de 2007. Cuando se destrabe la causa judicial serán materia prima de las cooperativas. Y algunas máquinas fueron enviadas a Chaco y a Formosa, donde la comunidad Qom las utiliza para sus emprendimientos.

“Acá se les da espacio y acompañamiento técnico a los cooperativistas. También se los asesora para que busquen financiación cuando se independicen y se les prestan algunas máquinas. Es un período limitado, lo que se llama de incubación”, detalla Néstor Escudero, técnico del INTI y miembro de La Alameda.

En el CDI de Barracas funcionan siete cooperativas textiles y al menos otras 20 ya pasaron por allí.

El polo textil de Barracas funciona en un espacio cedido por el gobierno porteño a través de la Corporación Buenos Aires Sur. La cooperativa más grande tiene 30 personas, pero hay otras que funcionan con seis miembros. Entre ellas se encuentra Lacar, una marca de camperas que quebró y fue recuperada por los trabajadores. Allí fabrican los productos que luego venden en un local de Morón y en otro ubicado en el mercado Bonpland.

Una iniciativa similar tiene lugar en SOHO Coop, que funciona en lo que fue la casa central de la marca antes de su quiebra. Unas 17 personas lograron la continuidad laboral en junio de 2014 con los avales de la Justicia, aunque todavía existe un litigio por el uso de la marca. Fueron los mismos trabajadores quienes, en 2007, formaron parte de las denuncias contra los propietarios de la empresa, que utilizaban la mano de obra de unos 300 talleres clandestinos para confeccionar 35.000 prendas por semana que abastecían a 45 locales.

“De acá se mandaba a los talleres, no había intermediario. Venían los talleristas a buscar los cortes o nuestros compañeros los llevaban. Los lugares eran espantosos. Hay dos compañeros que aportaron testimonio de los talleres denunciados. Eso ocurrió durante toda la historia de SOHO”, recuerda Ezequiel Conde, quien trabajaba en el depósito de la empresa y hoy es uno de los referentes de la cooperativa, que suele recibir máquinas incautadas en allanamientos.

Eso pasó, por ejemplo, tras el operativo que se realizó el 2 de este mes en un taller de Parque Patricios, donde se confeccionaban uniformes de la policía bonaerense. Las máquinas fueron cedidas a SOHO Coop para su reutilización. “Nosotros nos ofrecemos a darles una asistencia transitoria a las víctimas de los talleres esclavos. Acá tenemos lugar. Se pueden estabilizar, comer, dormir, bañar, tener asistencia social y comenzar a trabajar en una cooperativa con las mismas máquinas que incautó la Justicia”, propone Ezequiel.

#BastaDeTrabajoEsclavo, #RopaLimpia y #QuienHizoMiRopa son los lemas que apuestan a instalar el tema en las redes sociales para barrer el trabajo esclavo. “Donde esté la ropa barata, habrá explotación. Mientras existan La Salada o los manteros de Avellaneda habrá explotación”, resume Luis Fernando. Nadie mejor que él para decirlo.

Olga Cruz: de Sucre a un taller clandestino en Flores

Llegó de Bolivia con sus dos hijos, Johan y Daniela. “Cuando vinimos tuvimos que comprar documentos falsos en la frontera. Estuvimos unos días allí hasta que nos pidieron 400 dólares para entrar. El que te falsificaba el documento te prestaba ese dinero hasta entrar en la Argentina”, recuerda. Una vez instalada aprendió el oficio y comenzó a producir en un taller clandestino prendas que eran comercializadas en La Salada y en Once. “Se labura mal, no hay espacios para moverse, está lleno de prendas y de telas. Los costureros sólo pueden moverse para ir al baño”, cuenta. “El desayuno es té o mate cocido con pan o galletitas. El almuerzo es pésimo: arroz con un poco de tuco o una sopa de verduras. No entendía por qué pagaban tan poco.”

Luis Fernando Calle: preso en el conurbano profundo

Lo primero que vieron, junto a su esposa, al llegar a la estación de Liniers fue una combi blanca que los transportaría a un taller de González Catán. Después llegó un largo encierro, días de oscuridad e incertidumbre. “Nos trajo un paisano de La Paz. Ahí, por la Ceja del Alto, hay avisos clasificados: «Se necesita personal para taller de costura en la Argentina, se paga pasaje, se da un cuarto individual, viáticos, trabajo de siete horas y US$ 500 al mes». Era buena plata para Bolivia”, explica. “La mayoría de las personas acceden a eso porque en Bolivia no hay mucho trabajo, menos en el rubro textil. Muchos compatriotas optan por esa opción que parece la más fácil, pero acá las cosas cambian”, dice.