Realizaron el coloquio de juezas y procuradoras sobre trata en el Vaticano

10 11 2017

JUEZAS Y FISCALES ARGENTINAS EN EL VATICANO

El coloquio de juezas y procuradoras de todo el mundo sobre trata de personas se cerró hoy viernes en la Academia de Ciencias Pontificias del Vaticano con un fuerte llamado a condenar con duras penas, similares a crímenes de lesa humanidad, a traficantes y colaboradores, a los proxenetas y también a clientes y consumidores, que son la causa principal del tráfico mismo.

Durante la segunda jornada del encuentro, seis representantes de la Argentina expusieron sus ideas, mientras que el jueves lo habían hecho otras 12.

El legislador porteño de Bien Común y titular de La Alameda, quien se desempeñó como Observador del Coloquio, al igual que otras 21 juezas y fiscales del país, destacó el primer día del encuentro.

Asimismo, hubo una comitiva especial de la Ciudad, entre loas que estuvo Elena Liberatori, magistrada en lo Contencioso Administrativo y Tributario porteña, mientras que también se destacó la presencia de la jueza correntina Cristina Pozzer Penzo, ambas como observadoras.

En total fueron 24 puntos que se firmaron, entre los que se destaca que “en el acto de establecer la justicia, juezas, fiscales y colaboradores deben velar por restablecer la dignidad humana y garantizar la libertad de las víctimas ya sea por trabajo forzado, por prostitución, tráfico de órganos o explotación de mujeres con fines reproductivos”.

“Hay que condenar con las penas más severas, adecuadas a crímenes de condenar con las penas más severas adecuadas a crímenes de lesa humanidad, por la violación de sus derechos huamonos, a los traficantes y sus colaboradores, a los proxenetas y sus colaboradores y también a los clientes y consumidores, que son la causa principal del tráfico mismo”, señaló el documento firmado.

Y en cuanto a las víctimas se remarcó “el apoyo integral a largo plazo y sin limitaciones o condicionamientos”.

TODOS LOS PARTICIPANTES DEL COLOQUIO DE JUEZAS Y PROCURADORAS SOBRE TRATA

Este viernes, las siete argentinas que expusieron en la segunda jornada del coloquio fueron: la jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger; la fiscal Federal Paloma Ochoa; la magistrada del Tribunal Oral Federal número 2, Karina Rosario Perilli; una de las titulares de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), María Laura Roteta; la titular del Juzgado Federal número 1, María Servini de Cubría; y la integrante del Consejo de la Magistratura, Gabriela Vázquez.

Este coloquio se llevó a cabo en medio del ataque que está sufriendo la Justicia en la Argentina, con algunas cuestiones que ya son una persecución política.

JUEZA FEDERAL SERVINI DE CUBRÍA EN PLENA EXPOSICIÓN

Justamente, Servini de Cubría viene de ser víctima de un sospechoso robo en la puerta de su casa con zonas liberadas, operciones que dicen que renuncia en abril próximo y es mentira, notas en contra de ella, la propia procuradora General de la Nación, Gils Carbó, que se vio obligada a renunciar el 31 de diciembre luego de tantas presiones políticas.

La encargada de abrir el encuentro el jueves fue la presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina, Susana Medina, quien participó de la organización del coloquio y acercó a muchas de las expositoras tanto de Argentina como del extranjero.

Después fueron exponiendo  la jueza del Tribunal Oral en lo Criminal número 6 de Lomas de Zamora, María Laura Altamiranda; la Asesora Tutelar de Adjunta de Menores de la ciudad de Buenos Aires, María de los Ángeles Baliero de Burundarena; la jueza de la Sala II de la Cámara de Federal de Apelaciones de La Plata, Olga Calitri; y la presidenta de la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, María Claudia Caputi.

Por la tarde de ese mismo día fue el turno de la jueza de la Cámara de Casación Penal Federal Ana María Figueroa; la ministra de la Corte Suprema de Santa Fe, María Angélica Gastaldi, la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó; la presidenta de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Electoral y jueza de la Cámara Comercial porteña, María Lilia Gómez Alonso; la ministra del Superior Tribunal de Justicia de Misiones y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina, Cristina Leiva; la titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal número 12 de la Capital Federal y cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), Alejandra Mángano; y la fiscal Federal de Mar del Plata, Laura Mazzaferri.

Entre los discursos más destacados estuvieron el de Medina, Figueroa, Gils Carbó, Ochoa, Mazzaferri, Mángano, quien en la PROTEX da una batalla diaria a este tipo de flagelos, y Niremperger, quien en Chaco tiene varias causas de narcotráfico complejas y de bandas muy poderosas.

También fueron oradoras la magistrada siria Rabaa Al Zreqat que en la actualidad está refugiada en Holanda y que en su país trabajó en causas relacionadas con delitos federales como trata y narcotráfico; y juezas de Estados Unidos (4), Nigeria (3), Perú (4), México (3), España (2), Filipinas (2), Canadá (2), Jamaica, Uganda, Trinidad y Tobago, Tanzania, Guatemala, Gran Bretaña, Estados Unidos, Irlanda del Norte, Hungría, Nueva Zelanda, Benín, Haití, Italia, India, Zambia, Australia, Colombia, Polonia, Ecuador, Panamá, Venezuela, Costa de Marfil, Bosnia y Herzegovina, Paraguay, Pakistán, Marruecos y Ghana.

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Arrancó el coloquio de juezas y procuradoras en el Vaticano sobre trata

9 11 2017

GUSTAVO VERA ESTUVO COMO OBSERVADOR

El coloquio de juezas y procuradoras de todo el mundo sobre trata de personas arrancó este jueves en la Academia de Ciencias Pontificias del Vaticano, con la participación de 12 representantes de la Argentina, mientras que mañana lo harán otras seis. 

El legislador porteño de Bien Común y titular de La Alameda, quien se desempeñó como Observador del Coloquio, al igual que otras 21 juezas y fiscales del país, destacó el primer día del encuentro y señaló: “Estuvieron muy buenas las exposiciones, hay miucho conocimiento y se aprendió mucho. Todos estos delitos terminan en lavado de activos”.

“Estamos en un país donde la Ley Pío La Torre -un senador asesinado por la mafia italiana- habla de incautación de los bienes a la mafia para su reutilización social. Hay que seguir la pista del dinero,”, completó Vera agregando detalles de cómo funciona la mafia de la trata y del crimen organizado.

La encargada de abrir el encuentro fue la presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina, Susana Medina, mientras que después fueron exponiendo  la jueza del Tribunal Oral en lo Criminal número 6 de Lomas de Zamora, María Laura Altamiranda; la Asesora Tutelar de Adjunta de Menores de la ciudad de Buenos Aires, María de los Ángeles Baliero de Burundarena; la jueza de la Sala II de la Cámara de Federal de Apelaciones de La Plata, Olga Calitri; y la presidenta de la Sala II de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal, María Claudia Caputi.

 

 

Por la tarde fue el turno de la jueza de la Cámara de Casación Penal Federal Ana María Figueroa; la ministra de la Corte Suprema de Santa Fe, María Angélica Gastaldi, la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó; la presidenta de la Asociación de Magistrados y Funcionarios de la Justicia Electoral y jueza de la Cámara Comercial porteña, María Lilia Gómez Alonso; la ministra del Superior Tribunal de Justicia de Misiones y vicepresidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de Argentina, Cristina Leiva; la titular de la Fiscalía en lo Criminal y Correccional Federal número 12 de la Capital Federal y cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), Alejandra Mángano; y la fiscal Federal de Mar del Plata, Laura Mazzaferri.

También fueron oradoras la magistrada siria Rabaa Al Zreqat que en la actualidad está refugiada en Holanda y que en su país trabajó en causas relacionadas con delitos federales como trata y narcotráfico; y juezas de Perú (2), Estados Unidos, Jamaica, Uganda, Trinidad y Tobago, Tanzania, Guatemala, Gran Bretaña, Estados Unidos, Irlanda del Norte, Hungría, Nueva Zelanda, Benín, Haití, México (2), Italia, Filipinas y Polonia.

Este viernes, las siete argentinas que expondrán en la segunda jornada del coloquio son: la jueza Federal de Resistencia, Zunilda Niremperger; la fiscal Federal Paloma Ochoa; la magistrada del Tribunal Oral Federal número 2, Karina Rosario Perilli; una de las titulares de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac), María Laura Roteta; la titular del Juzgado Federal número 1, María Servini de Cubría; y la integrante del Consejo de la Magistratura, Gabriela Vázquez.

 





Vaticano: coloquio de juezas y procuradoras sobre crimen organizado

8 11 2017

Mañana jueves 9 y el viernes 10 de noviembre se llevará a cabo en el Vaticano un Coloquio de juezas y procuradoras sobre el crimen organizado y todo lo vinculado a las nuevas formas de esclavitud.

En ese sentido, participarán juezas y procuradoras de los cinco continentes, entre ellas la Procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, la presidenta de la Asociación de Mujeres Jueces de la Argentina, Susana Medina de Rizzo, la jueza del Tribunal Oral Federal número 2, Camila Perilli, hoy a cargo de la causa conocida como AMIA 2, y la fiscal federal de Mar del Plata Laura Mazzaferri.

En tanto, del plano internacional se destaca las presencias de la alcaldesa de Madrid y ex jueza, Manuela Carmena, una magistrada siria, Rabaa Al Zreqat que actualmente está refugiada en Holanda y que en su país trabajó en causas relacionadas con delitos federales como trata y narcotráfico, Agatha Okeke, una jueza nigeriana que está a cargo de la investigación por el secuetro de mnás de 80 chicas a manos del grupo terrorista Boko Haram.

La idea de este coloquio es darle una perspectiva de género a los  problemas como la trata y el crimen organziado, pero además la disparidad que hay entre un género y otro con respecto a ocupar los cargos dentro del Sistema Judicial.

Durante el encuentro realizado el año pasado, el Papa Francisco recordó que tanto él como su predecesor Benedicto XVI han señalado que “estos son verdaderos crímenes de lesa humanidad que deben ser reconocidos como tales por todos los líderes religiosos, políticos y sociales, y plasmados en las leyes nacionales e internacionales”.

El director de las Pontificias Academias de las Ciencias y de las Ciencias Sociales del Vaticano, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, sostuvo que se siente “muy honrado y agradecido por el sorprendente hecho de que las Naciones Unidas hayan reabierto en su momento la discusión sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible para incorporar la Meta 8.7, ante el pedido del Papa Francisco al entonces Secretario General, Ban Ki-moon, en la Casina Pío IV”. 

El Papa había destacado que “para la realización de este complejo y delicado proyecto humano y cristiano: liberar la humanidad de las nuevas esclavitudes y del crimen organizado”, la Academia cumple su pedido y también se cuenta con el apoyo de las Naciones Unidas.

“Hay una mayor conciencia en esto, una fuerte conciencia”, señaló Francisco, que también aprovechó la cumbre para reflexionar sobre la labor de los jueces y pedirles que “realicen su vocación y misión esencial, la de establecer la justicia sin la cual no hay ni orden, ni desarrollo sostenible e integral, ni tampoco paz social”.

“Uno de los más grandes males sociales del mundo de hoy es la corrupción en todos los niveles, la cual debilita cualquier gobierno, debilita la democracia participativa y la actividad de la Justicia”, denunció.

Asimismo, agregó: “A ustedes, jueces, corresponde hacer justicia, y les pido una especial atención en hacer justicia en el campo de la trata y del tráfico de personas y, frente a esto y al crimen organizado, les pido que se defiendan de caer en la telaraña de las corrupciones”.

El Papa explicó que hacer justicia no es “buscar el castigo por sí mismo, sino que, cuando caben penalidades, que estas sean dadas para la reeducación de los responsables de tal modo que se les pueda abrir una esperanza de reinserción en la sociedad, o sea, no hay pena válida, sin esperanza”.

“Una pena clausurada en sí misma, que no dé lugar a la esperanza, es una tortura, no es una pena. En esto yo me baso también para afirmar seriamente la postura de la Iglesia contra la pena de muerte”, expresó.

 

El siguiente es el texto introductorio a los participantes de la convocatoria para el coloquio de la semana próxima:

Para el coloquio de la semana que viene se han “convocado a esta cumbre desde la convicción de que la esclavitud moderna, en términos de tráfico humano, trabajo forzoso o forzado, prostitución y venta de órganos, es un delito de lesa humanidad que debe ser reconocido como tal, según lo pidieran y definieran en repetidas ocasiones el Papa Benedicto XVI y el Papa Francisco”.

Dicha Meta 8.7 reza: “Adoptar medidas inmediatas y eficaces para erradicar el trabajo forzoso, poner fin a las formas modernas de esclavitud y la trata de seres humanos y asegurar la prohibición y eliminación de las peores formas de trabajo infantil, incluidos el reclutamiento y la utilización de niños soldados y, a más tardar en 2025, poner fin al trabajo infantil en todas sus formas”.

Es también un hecho memorable e histórico que la Meta 8.7 y los demás objetivos hayan sido unánimemente aprobados después del discurso que el Papa Francisco pronunció ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2015. “Ahora, los 193 países que componen las Naciones Unidas tienen el deber de aplicar

este acuciante imperativo moral para erradicar las nuevas esclavitudes cuanto antes y de la forma más eficaz posible”, sostuvo el Sumo Pontífice entonces.

Justamente, los Papas Benedicto XVI y Francisco definen el tráfico humano como un grave delito contra la humanidad porque sus víctimas sufren hoy día la peor forma de exclusión en la que ha dado en llamarse “la globalización de la indiferencia”.

Para delinear este tipo de exclusión, de desprecio y, en definitiva, de no-participación en lo mínimo humano, es preciso comprender que la violencia de este delito de lesa humanidad no consiste solamente en el ataque a la integridad corporal y en los abusos de todo tipo –tortura, repetida violación sexual, extracción de órganos, trabajo forzado incluso de niños– que sufren las víctimas, y que ven así destruida la confianza primaria hacía sí mismas y hacia los demás. Aquí están en juego, también, las violencias en el alma, que dejan llagas abiertas incluso más complejas y profundas que las ya terribles a la integridad corporal.

Los amigos, aquellos que se quieren, se aprueban mutuamente y se afirman en su existencia. Las víctimas no pueden tener amigos verdaderos, carecen de esa aprobación de la existencia que hace de la amistad el “bien único”, tal como lo define Simone Weil inspirada en Aristóteles. 

La humillación de la víctima, percibida como el retiro o el rechazo de la aprobación a existir, atenta ante todo en un nivel – vamos a llamarlo pre-jurídico– contra ese “ser-con-y-estar-con” el otro que caracteriza la amistad. 

La persona humillada se siente mirada desde arriba o, mejor dicho, tenida por nada. Al estar privada de esa aprobación existencial que significa la amistad, la persona es como un no-existente. La humillación del trabajo forzado, de la prostitución, de la extracción involuntaria de un órgano, además de la violación del cuerpo, desde este punto de vista consisten en la sensación por parte de la víctima de no existir como persona, al no ser tomada en cuenta como un fin en sí, sino como un simple medio para otro o propiedad de otro: se la vuelve una cosa, un objeto.

Pero, en el caso de la prostitución, hay todavía algo peor que la desaprobación como un ser no-existente: se trata de la traición en lo más íntimo del afecto, algo fundamental para una joven. Las familias, cuando entregan una hija a la prostitución, como suele pasar en casos de extrema pobreza y en ambientes de promiscuidad,

la traicionan en el afecto que ante todo deben darle, y que su hija debe recibir de ellos. 

Asimismo, cuando el “compañero de vida” (lo que en inglés se llama partner) o el novio de una joven le promete el oro y el moro para luego meterla en la prostitución, la traiciona en lo más íntimo: en la relación de amor como mutua aprobación y “vínculo de perfección”.