Un fantasma recorre a las marcas de ropa

24 09 2010

La Alameda, y su referente Gustavo Vera, son el fantasma que recorre a los grandes barones de la industria esclavista de la indumentaria. Hoy los empresarios de ropa tiemblan por los costureros organizados en la Alameda que exigiendo el cumplimiento de la ley escrachan, investigan y denuncian a las marcas de ropa que se nutren de los talleres esclavos. El temor de los empresarios lo comprobamos este miércoles 22 en la propia Cámara de la Industria Argentina de Indumentaria (CIAI). Ese día, a las 9 de la mañana, en la sede de la CIAI (Rivadavia 1523 frente a la Plaza de los Dos Congresos) se dio un curso sobre “El rol de las RSE (Responsabilidad Social Empresaria) en la mejora de la competitividad del sector de indumentaria”.

En una charla poblada por mujeres que honraban con sus prendas a su profesión, un hombre solicita la palabra. Es gordo y sus uñas largas revisten la tierra de unas manos grandes y ásperas que no parecen pertenecer a ese tipo de lugares. Se presenta como Osvaldo Martinito, representante de la Cámara de Emprendedores Sociales de Quilmes.

Osvaldo, a quien no conocemos, dijo que ha tenido relaciones con muchas multinacionales embanderadas en las RSE (Responsabilidad Social Empresaria) que era el tema convocante. Pero que todas ellas han mirado a un costado a la hora de hablar de “un cuarenta por ciento de la población del conurbano que no tiene para comer, que cae en el paco y la delincuencia”, tratando  de adornar un discurso que sólo pretendía demostrar que todo esto de las RSE es puro “chamuyo” dijo “esto es un plan más del norte, como otros en el pasado, como la apertura de aranceles que nos vienen aplicando hace treinta años”. Con un tono casi profético (lo cual precipitó tu discurso hacia el fracaso) se defiende ante las interpelaciones de quien dictaba el curso que retrucó “si esto te parece así para qué asistís al curso”, fueron las palabras textuales de la licenciada en administración María Fernanda Soria, que se graduó en la universidad pública de Quilmes y en la Universidad Católica donde hizo análisis contable demostrando que olvida los mandamientos cuando se convirtió en la vocera de nefastos empresarios esclavistas, que por citar uno de sus patrones fue Graciela Naum quien proveía de ropa a la princesa de Holanda Máxima Zorrogieta con la sangre y sudor de costureros esclavizados en un taller de Tilcara 2143.

Osvaldo, el desconocido empresario de Quilmes, no se achicó y replico. “Vengo siempre a este tipo de cursos para decir mi verdad, esto es una mentira porque hace que las empresas, con plantar un arbolito tapen todo lo que está pasando”. María Fernanda, que estaba dando el curso con eufemismo y palabras vacías como esta acostumbrada, nerviosamente expresó “está bien te voy a dejar hablar porque respeto tu opinión”. La charla subió de tono y Osvaldo siguió quejándose por los miles de pibes que se cagan de hambre. La licenciada Fernanda espera a que termina mientras las paquetas señoras menean sus cabezas indignadas. Ahí la licenciada recibida en la UCA preguntó con enojo “¿vos venís de parte de Vera?”, “no” respondió Osvaldo, “no lo conozco”. “Porque me pareció que venís de parte de Vera” insistió Fernanda. El fantasma del referente de la Alameda está impregnado en las pupilas de los empresarios textiles que pasan letra a sus profesionales acólitos. Seguramente no les causó gracia cuando los canales de televisión, las radios y las agencias de noticias se hacían eco de la marcha a mediados de julio a la sede de la CIAI, o el escrache a Giesso en su local de la avenida Santa Fé, en Barrio Norte.

Luego de un recreo, para aprovechar las medialunas y café, a medida que todos se retiraban pasan al lado del sincero empresario y por lo bajo lo increpaban “desubicado”. Una señora en particular se acercó para decirle “vos deberías hacer un curso propio”, Osvaldo atónito la mira, las primeras palabras amables parecen haber llegado, pero la remata la señora “porque yo vine a escuchar este curso, no lo que vos tengas para decir”. Otro empresario lo invitó a irse “¿porque no te vas?”. Mientras las otras señoras chusmeban en otra sala sobre este “piquetero”, entre medialuna cafés, azucareras de porcelana y edulcorantes. “Ésta es la verdad, y la RSE es una mentira” su voz tiembla. Sea quien sea este tipo, dijo algo que me hubiera gustado decir a los compañeros de la Alameda.

En el medio del break (traducido del inglés un “descanso”) ingresa Laura Codda, coordinadora de Gestión de la CIAI, quien introdujo el curso diciendo “estamos intentando sensibilizar al sector en CIAI”. Al curso asistieron entre 20 y treinta personas. Codda se pone a hablar suavemente con el empresario problemático, con ese tipo de amabilidad que se confunde con la hipocresía. Sin haber estado presente en el curso Laura “sabe” que él había “faltado el respeto a  los presentes”, en un tono violento. Indignado él sostiene que lo quieren echar antidemocráticamente de ese lugar, mientras Laura Codda lo desmiente, “yo no voy a permitir que en mi país me mientan” insistió Osvaldo. “He pedido al gobierno que nos dé plata para tener máquinas, dar trabajo, y nada nos han dado, hemos hecho informes y laburado mucho y nada (…) yo asesoro candidatos con las cosas que aprendo de lugares como éste”. Laura Codda dice con su amabilidad “pero parece que vos estás pidiendo cosas, que te den plata, y no es así”. Siguen la discusión mientras en la sala de recreo las mujeres rodean a Fernanda Soria que, sentada, se airea ante este escándalo que nunca antes deber haber sufrido frente a los decentes empresarios que asesoró.

Aparece de repente en el recreo Laura Codda y pregunta a los presentes si están de acuerdo con expulsar al tipo problemático, ¡Sí! Exclaman todas. Una jovencita entre desairada y antipática afirmó “No estoy de acuerdo”. Pero entre las mujeres se asoman unas grandes orejas vestidas de fucsia para decir “No importa, la mayoría estamos de acuerdo, que se vaya”. La jovencita que se opuso se retiró.

Las secretarias de la cámara de empresarios están indignadas y el patota de Security debe estar emocionado por la adrenalina que hace años, seguro, no sentía. Entre ellas murmuraron que debería iniciarse el curso. Llamaron a todas adentro mientras Laura Codda invita a Osvaldo a su oficina. Se entra al curso y una de las encargadas de comunicación habla de un plan del Gobierno de la Ciudad que otorgaría sumas de hasta 60.000 pesos a empresas pequeñas que deseen competir con los chicos grandes. Claro, porque eso de pedir plata no va, ¿no? Afuera se sentía un movimiento raro y una gritó “nos encerraron” al segundo exclamó “vino la policía”. Al sincero empresario quilmeño se lo llevó la Policía Federal más preocupada por el debate de ideas que por los arrebatadores de la avenida Rivadavia, los prostíbulos cercanos al Congreso, los transas o el tránsito.

Apelando al famoso Win Win (una especie de Todos Ganan) Fernanda Soria sigió hablando de que es posible para los empresarios pensar en equilibrio y responsabilidad social y aun así mantener las ganancias e incluso aumentarlas. Equilibrio no es igualdad, claro está, y esa dialéctica entre la ganancia y la vida, entre la riqueza y pobreza desaparece, porque en el mundo de las RSE es posible ser absurdamente rico sin que haya gente que se muera de hambre.

Pero todo llega y la honestidad también. María Fernanda comenta que ella asesoró a Graciela Naum, tras su depresión porque la princesa argentina en Holanda dejó de vestirse con sus prendas. “Graciela Naum es un caso emblema”. Recordemos que en abril de 2006 la diseñadora negó en un comunicado trabajar con talleres clandestinos tras la denuncia liderada por el presidente de la Alameda, Gustavo Vera, por un taller ubicado en la calle Tilcara 2143. Aparentemente los caprichos de una princesa sensibilizan más que decenas de trabajadores, que son explotados junto a sus hijos y cagándose de hambre como “esos” en el conurbano.

FOTO: La princesa Maxima Zorroguieta

Graciela Naum es un ejemplo de la conducta “proactiva”, prosiguió Fernanda. ¡En lugar de esperar a las inspecciones del gobierno fuimos con Graciela y su familia y presentamos informes y carpetas diciendo todo (por lo visto se acordó que tenía talleres por ahí), “yo te voy a contar todo lo que tenemos”. “Pero esa carpeta que nos costó tanto trabajo ¿saben dónde de terminó? Cajoneada. Y En el gobierno de Macri hicimos lo mismo y la cajonearon igual”. Ya Graciela Naum siente que ese esfuerzo es fútil, entonces si el Estado no se calienta para qué nosotros”.

En un pasaje de su exposición la licenciada Soria admitió que en la certificación SA 8000 (aquella que enfoca en las condiciones de trabajo de los “grupos de interés” en criollo, los trabajadores) en este año sólo quedaron tres empresas argentinas certificadas de las seis que habían en años anteriores. También aseguró que la informalidad alcanza el 61% de la producción en “cierta empresa” que ella asesoró (que por contratos de confidencialidad no puede nombrar) y que finalmente no recomendó aplicar la SA800 luego de haber visitado sus talleres, incluso algunos donde sólo podía salir si el tallerista desencadenaba las puertas y ataba a dos rottweilers. “El tema es complicado, la gente empieza a preguntar si con los talleres clandestinos también quedan implicados los diseñadores”, ella expresó que por la ley de trabajo a domicilio es factible pero que no conoce marcas que hayan sido procesadas y hayan cumplido alguna pena. Es cierto de 104 marcas denunciadas en la justicia federal ningún empresario esclavista fue encarcelado por sus flagrantes violaciones a los más elementales derechos humanos, como es la libertad.

El remate de la asesora de empresarios María Fernanda Soria es el fantasma que recorre a las marca. “Hay muchos empresarios que se me acercan para decirme hay que mejorar esto sino viene Vera y nos mata”, reconoció la experta que asesora a empresarios en su falsa preocupación por políticas de género mientras elogia sin parar a ARCOR y a los próximos administradores de empresas egresados de la Universidad de Palermo, que lo único destacable que puede presentar al mundo es ser auspiciante de los Simpsons en el canal FOX.





Tapa del Diario Popular: Jóvenes de clase media a la “caza” de bolivianos

24 09 2010

Escalofriante relato de “allegado” a una banda

Los golpean en forma feroz y los asaltan. Actúan los fines de semana en boliches

La modalidad sorprende, pero al mismo tiempo provoca escalofríos, por el nivel de salvajismo y xenofobia. Se trata de una oscura modalidad perpetrada por grupos de jóvenes de clase media, que los fines de semana salen a “cazar” ciudadanos bolivianos, sometiéndolos a feroces palizas, para finalmente robarles todas sus pertenencias.
Emiliano es un joven que conoce la intimidad de uno de estos grupos, y se animó a contar las características de la modalidad en el programa Mañana es tarde, conducido por Reynaldo Sietecase en radio Del Plata. “Hace dos o tres años que viene pasando. Se juntan y salen a robar a bolivianos. Lo hacen de manera planificada”, dijo el muchacho.
Desde la asociación Alameda, Gustavo Vera explicó que “estos ataques son frecuentes, lamentablemente viene pasando hace rato, y ponen de manifiesto una realidad lamentable”, agregando que “en general, las víctimas no hacen la denuncia en la policía, porque saben que en las comisarías también son discriminados y maltratados”.
Al brindar detalles del funcionamiento de los grupos, Emiliano contó que “salen a golpear bolivianos, es cierto, y no lo hacen exclusivamente como una diversión, aunque para algunos sí está ese condimento; pero en realidad el objetivo principal es conseguir plata”.
“Se organizan y salen a robar bolivianos. Puede haber víctimas de otras nacionalidades, pero mayormente eligen a bolivianos. Los que hacen esto lo llaman ’trabajar’. Por ejemplo, salen en grupos a bailar a los boliches de siempre, y en determinado momento dicen ’vamos a trabajar`, y salen a buscar bolivianos”, relató el joven.
En ese sentido, Emiliano dijo que “a veces te encontrás con alguno de estos pibes, y te cuenta que ya salió a ’trabajar’, claramente hay una cuestión discriminatoria, porque se organizan para encontrar exclusivamente a personas de nacionalidad boliviana”.

Siniestro y horrible

Consultado acerca de las zonas donde ocurren estos ataques, Emiliano explicó que los jóvenes del grupo que conoce “van a bailar a los boliches de Ramos Mejía, sobre la avenida Gaona, y cuando salen a ’trabajar’ suben al tren y van hasta la zona de Liniers, donde hay muchas personas de origen boliviano”.
“Le apuntan a los lugares donde concurren los bolivianos, como boliches o bares. Aprovechan cuando la víctima sale alcoholizada. Los grupos pueden ser de hasta 40 chicos. En Liniers, por ejemplo, saben que hay mucha gente para robar. En general atacan a gente sola, pero otras veces agarran a varios. Les pegan y después les roban todo”, dijo el muchacho.
Acerca de sus reacciones, Emiliano indicó: “La verdad es que no puedo ver cuando hacen esto. Me pongo muy mal. Me agarra mucha impotencia. Si quieren robar, que hagan lo que quieran, no me puedo meter, pero me pone mal que se la agarren con un sector específico, es algo horrible”.
Sin ninguna razón
“No son amigos míos, son conocidos. Son pibes de clase media, incluso hay gente que tiene mucha plata. No lo hacen porque necesiten dinero. Salen igual, sin necesidad económica, no sé por qué razón”, dijo el joven, agregando que “saben que los bolivianos no hacen denuncias”.
“A veces son cuarenta pibes, contra uno o dos bolivianos. El grupo que conozco arrancó con esto hace un año y medio. A veces lo charlo con ellos, y les pido que se pongan media pila. Somos muchos que vemos esto como una aberración”, cerró Emiliano.


FOTO: Gustavo Vera

“Es una mezcla de racismo, diversión y criminalidad”

“Los ataques xenófobos contra ciudadanos bolivianos son una constante. En muchos casos intervienen banditas que se arman directamente para cometer estos delitos, que son una mezcla de racismo, diversión y criminalidad. Atacan en los alrededores de bares, cantinas o boliches de la comunidad boliviana”, contó Gustavo Vera, de la asociación La Alameda.
De acuerdo al dirigente, “en general abordan a muchachos bolivianos que salen de lugares de esparcimiento, luego de trabajar toda la semana, y como se encuentran muchas veces bajo los efectos del alcohol, son presas fáciles de estas bandas siniestras”.
“Hay un racismo descarado en el país, ejercitado por muchas personas, más de lo que creemos. Lo peor es que rara vez, por no decir ninguna, las víctimas realizan las denuncias, porque tienen claro que en las comisarías probablemente la pasen mal, o peor”, dijo Vera.
El titular de La Alameda también comentó que “los espacios de diversión de la comunidad boliviana son virtuales zonas liberadas por la policía, entonces las banditas atacan sin problemas”.

“PICOTEO”
En el relato sobre la modalidad de salir a buscar a personas de nacionalidad boliviana para golpearlos y robarlos, el testigo contó que “a quienes se niegan a participar lo someten a palizas entre todos los integrantes del grupo”, y explicó que la represalia “se llama picoteo”.
“Si te negás a salir a ‘trabajar’ (como le dicen al acto de agredir a bolivianos), te pegan entre todos, te hacen el picoteo”, sostuvo el muchacho.





Felicidades a nuestra Biblioteca Popular

23 09 2010

El 23 de setiembre es el día de las Bibliotecas Populares. Saludamos a todas ellas y muy especialmente a la Biblioteca “Olga Paul” de la Alameda que en menos de dos años recibió alrededor de ocho mil libros donados por vecinos, compañeros y la ex biblioteca Rodolfo Walsh. Nuestra biblioteca lleva ese nombre en homenaje a Olga Paul que fue una señora fundadora de la Alameda en la época en que funcionábamos con una olla popular bajo un Ombú en el Parque Avellaneda. Olga estuvo en los momentos que muchos vecinos del barrio se oponían a abrir el corazón a los inmigrantes y los pobres. Olga falleció hace tres años.

El horario de atención de jueves a domingo, de 14 a 19 horas. El mail: bibliotecaolgapaul@gmail.com








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