Clausuraron el prostíbulo de Levy

28 12 2008

Tras el informe de Página/12 y el escrache, la Justicia Federal clausuró el prostíbulo atribuido a los dueños de Cromañón.

clausura-quatro-cats-002-chicaLa clausura tuvo lugar el martes por la noche, en una causa por trata y reducción a la servidumbre. Un día antes, los dueños del cabaret Quatro Cat’s limpiaron pruebas. Una cámara oculta los muestra retirando colchones y a una de las chicas víctimas.

Rivadavia 3007 y 3009, esquina con Ecuador. Se puede ver el Hotel Leblon y a la derecha, puerta mediante, el cabaret Quatro Cat’s.

 

El martes por la noche, la jueza federal 2 María Romilda Servini de Cubría ordenó la clausura de la whiskería-cabaret Quatro Cat’s, que se atribuye a los mismos dueños del boliche Cromañón, tras la denuncia por explotación sexual de mujeres y reducción a la servidumbre presentada por la cooperativa La Alameda y publicada como nota de tapa el lunes pasado en Página/12. Unas horas después de que la edición del diario llegara a la calle, y un día y medio antes de la clausura, en una actitud que podría juzgarse como previsora, empleados del Quatro Cat’s sacaron cuatro colchones baratos y los colocaron contra la cabina del teléfono público ubicado frente a la puerta del Hotel Leblon, que se atribuye a los mismos dueños del Quatro Cat’s y del edificio donde funcionó el boliche Cromañón. La actitud preventora no terminó allí: una hora y media después, una de las chicas que son explotadas en el lugar y que fue denominada como Laura, fue retirada del lugar en compañía de un proxeneta y con protección policial, si por protección policial se considera a dos patrulleros de la comisaría 8ª, estacionados durante media hora en la vereda de enfrente del cabarute, y que permanecieron allí sin hacer nada hasta segundos después de que fuera retirada Laura.

 

Las imágenes preventoras, o sea, las de la limpieza de los colchones y las del realojamiento de Laura, fueron filmadas con cámara oculta por los mismos denunciantes y Lucas Schaerer, del periódico digital Noticias Urbanas, y serán agregadas como prueba a la causa que investiga la jueza Servini de Cubría. ¿Por qué la actitud preventora? Por la convicción de que tras la publicación habría jaleo. Los cuatro colchones eran la prueba de que allí dentro las chicas obligadas a prostituirse eran retenidas al punto que dormían en el mismo cabarute. Y Laura es uno de los testimonios vivientes de mujeres sometidas a servidumbre y explotación sexual. La denuncia tramita por trata de mujeres, reducción a la servidumbre y provisión de casas de prostitución.

Habrá que recordar que tanto la whiskería Quatro Cat’s, de Rivadavia 3007, como el Hotel Leblon, de Rivadavia 3009, son adjudicados, según la resolución 431 de la Inspección General de Justicia de abril de 2005, a Rafael Levy y Raúl Vengrover, quienes a través de la off shore Compañía Argentina de Emprendimientos Comerciales, construyeron los locales (además del Hotel Central Park y Cromañón) y luego los vendieron o entregaron a otras compañías las cuales, según la resolución, pertenecerían a los mismos dueños.
Así, el lunes entre las 9.20 y 9.30, las puertas del Quatro Cat’s se abrieron. De allí, un par de empleados retiró los cuatro colchones enrollados en sí mismos y apoyados contra la cabina telefónica ubicada frente a la puerta del Leblon. Minutos después, un camión de Cliba pasó fuera de horario, se detuvo en la vereda impar de Rivadavia, levantaron los colchones, los arrojaron dentro de la caja y se retiraron con la prueba hecha un guiñapo reciclable.

Alrededor de las 11 de la mañana, la puerta del cabaret volvió a abrirse. La secuencia fue grabada por el equipo de La Alameda y es repetida en la tapa de este diario y en esta página. Se puede ver a la chica víctima y grabada en la cámara oculta que se utilizó para iniciar la denuncia judicial (donde dice que está retenida contra su voluntad, que tienen su pasaporte peruano y se lo devuelven a cambio de 200 pesos), que en la nota fue denominada como Laura.

Primero se la ve cruzar Rivadavia de la vereda impar (norte) hacia la par (sur). En la puerta del bar, desde donde se realiza la grabación se ve estacionado un patrullero (el segundo llega a los minutos y queda en doble fila sin que pueda ser registrado por la cámara), sobre Rivadavia y en dirección hacia Flores. Pertenece a la comisaría 8ª, con jurisdicción desde la línea municipal de la vereda impar hacia el sur. Cuando Laura cruza Rivadavia hace un gesto a alguien que está fuera de cámara y que aparentemente está apoyado contra la pared. El gesto es indicativo, como si dijera hacia allá, con su brazo estirado e indicando hacia el oeste, en la misma dirección en que avanza el tránsito de Rivadavia. En la misma dirección, avanza primero su acompañante y se pierde del cuadro; lo sigue a pocos pasos Laura. En la grabación es notorio como, apenas comienza andar Laura y desaparece del cuadro recién entonces los patrulleros se mueven del lugar y avanzan en la misma dirección.

Un día antes, el domingo por la tarde, integrantes de La Alameda habían logrado establecer contacto con Laura y concertar una entrevista fuera de su lugar de trabajo, o sea, ni en el Hotel albergue transitorio Leblon ni en el cabaret-de-noche- cama-de-dí a Quatro Cat’s. La reunión se organizó en la estación Floresta del ex ferrocarril Sarmiento, en el horario en que habitualmente Laura trabaja en su sometimiento cotidiano. Llegó acompañada, desde lejos pero visiblemente acompañada, por varios sujetos a los que Laura mencionó como “primos”. Durante la reunión se le ofreció un trabajo, alojamiento y protección para ella y su familia. Laura dijo que sí, dudó, dijo que iba a preguntar, pero jamás respondió. La última vez que la vieron fue al día siguiente, en la secuencia descripta más arriba. Después, nadie más la vio y forma parte de los requerimientos de la investigación judicial: ubicar su paradero, tomarle testimonio y protegerla.

La jueza Servini de Cubría aguarda las declaraciones y testimonios de los dueños, empleados, testigos, denunciantes. Por fuera de la causa, avanzan otras cuestiones. Una podría surgir del comisario de la 7ª, Daniel Poggi, que se habría sentido agraviado por los vecinos tras el escrache del lunes y amagó con iniciar una querella por injurias. La otra es la que podría o debería surgir de las propias autoridades porteñas: la Agencia Gubernamental de (supuesto) Control de habilitaciones municipales, a cargo del macrista Federico Young, dejó pasar por alto que el Hotel Leblon está habilitado como hotel y en realidad funciona como albergue transitorio. La de Cromañón es una manzana de habilitaciones complicadas.

El lunes próximo, Gustavo Vera, de La Alameda, incorporará a la causa 17259/08 las grabaciones en las que aparece la secuencia de Laura, su acompañante-cafiolo y el patrullero en actitud preventora, además del paquete de colchones que duró cinco minutos en la puerta del Leblon.

 

 

 

 

 





Un prostíbulo autoclausurado

25 12 2008

La siguiente nota fue publicada en el diario Página 12, este martes 23 de diciembre. Su autor es Eduardo Videla.

 

 

nestor-escrache2La Defensoría del Pueblo presentó una denuncia penal por presunto delito de trata contra los responsables de dos locales en Once. Los denunciantes aseguran que una mujer que aparece en la cámara oculta “está siendo retenida por la organización”.

La dfensora del Pueblo porteño, Alicia Pierini, presentó ayer una denuncia penal contra los propietarios de dos locales ubicados sobre la avenida Rivadavia al 3000, donde funcionaría un prostíbulo encubierto. Tal como reveló ayer Página/12, en esos lugares funciona un local nocturno y un hotel de pasajeros que en realidad oficia de albergue transitorio. Sus propietarios serían los mismos del edificio donde funcionó República Cromañón, el boliche que se incendió hace cuatro años y provocó la muerte de 194 personas. Trabajadores de una cooperativa y padres de víctimas de Cromañón hicieron ayer una marcha frente al local. Los manifestantes denunciaron que en el lugar son explotadas sexualmente mujeres inmigrantes, posibles víctimas de trata de personas. También aseguran que los locales funciona con protección policial. Ayer, los locales se autoclausuraron y desde uno de ellos arrojaron colchones a la calle.

El caso se puso de manifiesto a partir de denuncias de vecinos y de una cámara oculta realizada por miembros de la Cooperativa La Alameda. Las imágenes presentadas ante la jueza María Servini de Cubría muestran a una mujer de nacionalidad peruana, que relata que cobra 12 pesos por cada servicio sexual, que fue traída por una prima, y que desde hace varios días duerme en los trenes del Ferrocarril Sarmiento pues no tiene lugar donde vivir. La mujer decía que estaba buscando un trabajo.

El domingo, cuando los miembros de la cooperativa intentaron contactarla, con una oferta de trabajo, la mujer dijo que no podía salir ya que tenía su pasaporte retenido y debía pagar por él. Ayer no pudo ser localizada.

Los locales denunciados son el cabaret Quatro Cat’s y el Hotel Leblón, situados en la misma manzana donde funcionó el boliche República Cromañón.

Gustavo Vera, titular de La Alameda, anunció a Página/12 que hoy realizará una “ampliación” de la denuncia y le pedirá a Servini de Cubría el allanamiento del lugar, para rescatar a la mujer.

La marcha se realizó ayer poco después de las 19. Los manifestantes –miembros de la cooperativa y padres de víctimas de Cromañón– encontraron que los locales involucrados en la causa judicial estaban “cerrados con candados”, dijo Vera.

De acuerdo con la denuncia, a partir de una investigación de la Inspección General de justicia, los locales pertenecerían “a los mismos dueños” del boliche gerenciado por Omar Chabán. Según denunció Vera, la propiedad del cabaret y el hotel es atribuida a los empresarios Rafael Levy y Raúl Vengrover, que fueron socios en al menos cinco empresas radicadas en paraísos fiscales.

Levy fue beneficiado en julio pasado por la Cámara de Apelaciones porteña, que lo sobreseyó del delito de “estrago doloso seguido de muerte” que le había imputado el juez Alberto Baños. Pero ese fallo fue apelado y ahora debe resolver la Cámara de Casación. Vengrover, por su parte, fue indagado por su responsabilidad en la habilitación irregular de los locales de ese predio.

“La policía de la zona protege esta actividad y llamativamente el hotel y el cabaret nunca fueron verificados ni inspeccionados, ni por la Justicia contravencional ni por la Agencia de Control Comunal durante las gestiones de Aníbal Ibarra, Jorge Telerman o Mauricio Macri”, dijo Vera.





Prostíbulo protegido

25 12 2008

El siguiente artículo se encuentra publicado en la página web Noticias Urbanas y fue redactado por Lucas Schaerer

poli-filmandoLa Policía Federal filmó a los denunciantes del prostíbulo “Quatro Cat’s”, ubicado en la misma manzana que República Cromañón, y no detuvo a los gerentes del cabaret que fueron corridos por manifestantes en plena Rivadavia. 
El prostíbulo de la misma manzana del incendiado boliche República Cromañón recibió otro revés contundente. Este lunes por la tarde, la casa de explotación sexual, bautizada “Quatro Cat’s”, fue escrachada, y a la mañana recibió una denuncia penal por la defensora del Pueblo de la Ciudad, Alicia Pierini.

 

En el escrache organizado por la cooperativa de Trabajo La Alameda, la Policía Federal dedicó tiempo y personal a filmar a manifestantes y a proteger con policías sin identificación y un grupo de infantería el local que abiertamente viola la ley 12.331, norma que prohíbe enfáticamente las casas de explotación sexual.

Tampoco los efectivos policiales se percataron de la presencia de los gerenciadores del prostíbulo, quienes fueron corridos por los manifestantes.

“Quatro Cat’s”, ubicado en avenida Rivadavia 3007, no es uno más de los cientos de prostíbulos habilitados falsamente como wiskerias. Por lo que figura en la denuncia penal, que se basa en una cámara oculta producida por La Alameda, el local ilegal está relacionado con el propietario de Cromañón, llamado Rafael Levy.

Levy, propietario de Cromañón, según comprobó un juez, y su socio Raúl Vengrover, son quienes con diferentes empresas fantasmas primero construyeron casi todos los locales de las calles Bartolomé Mitre (donde se ubica Cromañón), Ecuador (allí el boliche Latino 11 y el Hotel Star) y una parte de Rivadavia, en los que se encuentra el prostíbulo y el Hotel Leblon; este hotel (Rivadavia 3009) en realidad funciona como último paso para efectivizar las transacciones comerciales en “Quatro Cat’s”, que significa 41 pesos para sacar a las mujeres, en su mayoría inmigrantes y con alta vulnerabilidad social.

Previo al escrache, cerca de las 18, según relató una madre de las víctimas de Cromañón a NOTICIAS URBANAS, estuvo un grupo de efectivos de Gendarmería. Llamativamente no tomaron ninguna acción. En general los hombres de uniforme verde allanan por órden judicial los prostíbulos que estrechan vínculos con las comisarias de su jurisdicción.

El escrache partió de la esquina de Ecuador y Rivadavia sobre la vereda de la plaza Miserere. Allí se iban agrupando desde las 19 los integrantes de La Alameda, las cooperativas cartoneras, y más tarde los familiares de las víctimas de Cromañón y los vecinos del barrio que conforman Balvanera al Sudoeste (BALSUD). Además referentes políticos como la diputada nacional por Coalición Cívica, Fernanda Gil Lozano, y por el Partido Obrero, Marcelo Ramal.

Una vez dispuestas las banderas de cada organización cruzaron Ecuador y se pararon frente a la guardia de infantería apostada delante del ingresó del prostíbulo como del hotel Leblon, los dos cerrados con persianas metálicas negras. Carteles con la cara de Levy, pintadas en la vereda y pared fue lo que registraron los medios televisivos y radiales.

LOS PROXENETAS EN FUGA

Casi al finalizar el acto de repudio se identificó a tres hombres maduros. Estaban en ronda conversando entre sí, enfrente al escrache, muy cerca de un templo evangélico. Alguien los había identificado como los proxenetas. Cuando quienes lo habían investigados se acercaron a increparlos, estos comenzaron a correr por Rivadavia sentido Caballito.
Uno de ellos, de camisa gris y pantalón negro, dobló para el lado de avenida Corrientes, y los otros dos, uno de remera roja y el otro de camisa blanca, llegaron a la estación de servicio Petrobras (esquina General Urquiza, continuación de Jean Jaures). Allí uno de ellos tenía estacionado su 4 x 4 gris Hyundai y vidrios polarizados. Dentro de la camioneta había dos adolescentes. Quedaron adentro con el vehículo encendido y su dueño que escapó a pie. Más de 20 minutos quedó encendida la camioneta mientras distintos trabajadores de prensa aguardaban que volviera él hombre señalado como proxeneta.








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